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Ráfagas: Otra vez Susana
Twitter: @OswaldoRamirezG
Quise resistirme la tentación al opinar sobre este tema, pero lo lamento mis amigos y camaradas, la debilidad me ganó. Dicho esto, la presente nota podría tener un título mejor como “Un tren llamado deseo” o mejor aún, “El tren (maya) de la sucesión presidencial”, dicho sea, lo de tren por el mame que ha significado para simpatizantes y detractores dicha obra, así como para lo que nos refleja entrelíneas la construcción y próxima inauguración de esta. No negamos que es una obra que llevará inversión y una trasformación significativa al sureste para bien como para mal. Sin embargo, la obsesión por dejar concluido este proyecto va más allá de un proyecto para el pueblo; se trata de un dejo egocentrista de marcarla diferencia, “un antes y un después de la 4T”. Como quién lo hace por deber y vocación, pero con el mensaje subliminal diciendo:” me van a extrañar”, y con esa actitud de como quien no quiere la cosa, una fracción de los partidarios de la 4T se han atrevido a gritar en los mítines del mandatario REELECCIÓN, REELECCIÓN.
Por su puesto que nuestro presidente al ser un demócrata y liberal afirma que no busca por ningún mecanismo seguir en el poder ni mucho menos se inmiscuye en las decisiones del pueblo y del partido que lo llevo al poder. Una vez terminado su mandato se ira a su rancho en el sureste. Según lo ha comentado varias ocasiones, como buen demócrata que en el proceso de selección para “coordinador” de la susodicha trasformación, que no es otra cosa sino el futuro (o futura) presidente de México es un proceso trasparente en el que los aspirantes tienen oportunidad igual para aspirar a ser el candidato de “unidad” hacia la continuidad del 2024. Lo bueno es que lo ha dicho; lo malo es que no le creemos del todo. ¿Cómo creerle? Sin el a práctica nadie en MORENA puede dar luz verde a sus aspiraciones si el no da su aval previamente. Para muestra lo que en su momento una ex diputada federal (de cuya identidad prefiero no mencionar) me contestó cuando le pregunté sobre su ratificación para un segundo período en la cámara:
Estamos esperando la aprobación y la firma. Depende de lo que diga nuestro “cabecita de algodón”, seguimos o damos paso as nuevo aspirante al cargo- Aseguró.
Resulta complicado entender la retórica presidencial (y la del 95% de los morenistas), sobre todo cuando nuestro Huey Tlatoani se la ha pasado todo su sexenio alabando las virtudes de Benito Juárez y en la practica el se comporta como su contraparte, Porfirio Díaz, baste ver una similitud anacrónicamente del Ferrocarril de Tuxtepec obra de Pearson and Son que despuntó el desarrollo de infraestructura de aquel entonces con lo que pretende con el ferrocarril maya, señalado en párrafos atrás. Lo mismo pasa al momento de analizar el proceso de sucesión de las mal llamadas “corcholatas”
En función a esto, el próximo 6 de septiembre MORENA dará a conocer el que será el candidato próximo para competir en la carrera presidencial hacia el 2024. Los medios de comunicación afines aseguran que la competencia de los suspirantes durante este tiempo se ha dado en un ambiente de unidad y civilidad, pero por debajo de la mesa sabemos que no es cierto. Primero porque hubo quienes se les quemaban las habas al punto de que amenazaron con amagar el proceso, y sí, me refiero al excanciller Marcelo Ebrard. Segundo, porque la supuesta “favorita” para resultar en la victoria de las encuestas, la ex jefa de gobierno de CDMX Claudia Sheinbaum compitió con ventaja, no solo monetaria sino mediática, anticipándose mediáticamente de manera descarada instruyendo e influyendo con giras desde mucho antes de que se iniciará el proceso formal. A la fiesta se unió un tercero en discordia, el ex secretario de gobernación Adán Augusto López quién aparentemente llega con desventaja a la contienda, pero que según la opinión de algunos cuenta con mayor apoyo de las bases morenistas. Sumados a estos están el exdiputado federal Gerardo Fernández Noroña (PT), Ricardo Monreal exsenador y Manuel Velasco, exgobernador de Chiapas. Sobre ellos hay que decir que Monreal ha generado dudas desde siempre, por muy morenista que se jacte; Velasco es de “chocolate” literalmente hablando, pues se trata solo de la cuota de tramite que cubre el Partido Verde Ecologista, partido político que históricamente ha fungido como remora de los partidos predominantes.
No quisiera adelantar pascuas, pero sin afán a equivocarme, los hipotéticos dos punteros en las encuestas garantizan poco o nada la continuidad administrativa del presente sexenio. Por un lado, una exjefa de la ciudad de México, que ni bien terminó de administrar la ciudad más importante del país, se extravió en las expectativas de un gobierno sesgado que, si bien persiguió al cártel inmobiliario ligado a líderes del PAN, por otro hizo caso omiso a los negocios faraónicos con los que su grupo religioso se está haciendo gradualmente en las principales zonas de la capital. La gentrificación está encareciendo la vida de gran parte de los capitalinos bajo el espectro de quien fuera ex becaria de La Fundación Rockefeller quien además no pudo mantener ni mucho menos remontar el control político a favor de su partido en las principales alcaldías. Guste o no, el discurso feminista ramplón y su supuesta tendencia de izquierda no son suficientes, so pena que desde presidencia sea por voluntad del ejecutivo o por capricho de su amada esposa se quiera imponer como a la susodicha como la “elegida”.
Por otra parte, Ebrard también vende piñas, pues pese a sus acuerdos bilaterales como canciller, quedan en entredicho las gestiones y seguimiento en defensa de grupos de migrantes en los Estados Unidos. Por si fuera poco, su ambigüedad con ciertas alas de la derecha, amén de su personalidad light para nada cercana y genuina con el pueblo, le restan valor a su presencia y empatía y lo que es más, generan desconfianza. Todo se reduce a dos opciones variopintas; la primera como la versión 4.0 de AMLO, Adán Augusto, pero que genera dudas debido al pasado priísta de los personajes que trajo a cuestas en su precampaña, y finalmente Fernández Noroña, el patito feo de la 4T, el desfavorecido de nuestro presidente. Las cartas están echadas. Solo resta preguntarnos si el presidente respetará los resultados y hará efecto de ellos, tanto como lo hizo en aquel circo electoral en el que varios ciudadanos confiaron que se enjuiciarían a expresidentes y solo se trató de una pantomima. Por suerte, quede quien quede, ya existe la revocación de mandato ¿No?
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.