Palabras y juicios irredentes
PACHUCA, Hgo., 20 de octubre de 2025.- Una correcta administración pública debe diseñar e implementar políticas públicas capaces de atender los problemas sociales o las necesidades de un grupo específico. Más allá de realizar acciones aisladas o eventos sin una finalidad clara, se trata de generar un impacto real. Las políticas públicas no pueden ser una suma de actividades dispersas, sino estrategias que inciden en la vida de las personas.
Para ello, es esencial aplicar rigor metodológico en los programas y acciones ejecutadas. Diseñar no es solo planear: implica pensar en cómo se medirán los cambios y en qué tipo de transformaciones se busca lograr. Aunque la Matriz de Indicadores para Resultados es una herramienta útil para medir la gestión pública, muchos de sus indicadores se centran únicamente en la gestión —cuántos talleres se hicieron, cuántas personas asistieron—, sin llegar a medir los efectos sociales que realmente transforman la realidad.
Medir la gestión puede llevar a cumplir metas sin fondo: políticas que se reportan como exitosas porque alcanzan porcentajes o cifras, pero que no modifican la raíz del problema. La administración pública, especialmente en el ámbito cultural, debe trascender el cumplimiento administrativo para centrarse en el cambio social. No se trata de cumplir, sino de impactar.
Pensar en evaluaciones de impacto, particularmente las ex post, permite conocer los resultados reales que se alcanzan tras la ejecución de una política pública. Este tipo de evaluación no solo mide si se cumplen metas, sino qué cambió gracias a ellas. Recupera la razón de ser del Estado: generar bienestar, inclusión y equidad.
Una evaluación ex post ayuda a determinar si los resultados son sostenibles. En el ámbito cultural, por ejemplo, esto significa preguntarse si los públicos formados seguirán participando, si los espacios creados continuarán vivos o si las prácticas culturales se habrán enraizado en la comunidad.
Las políticas públicas deben ser más que trámites cumplidos: necesitan tener rostro, historia y futuro. Solo cuando la gestión pública se mida por los cambios que provoca —y no solo por los informes que entrega—, podremos hablar de gobiernos que transforman y no solo administran, solo así es que podemos hablar de impacto y transformación.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.