Filosofía sin escrúpulos
PACHUCA, Hgo., 3 de noviembre de 2025.- Antes de cerrar sus puertas, la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) realizó el Estudio Nacional de Educación Secundaria 2024–2025. En él, se puede observar, una radiografía inquietante del sistema educativo mexicano. No se trata de una evaluación tradicional, sino de un ejercicio que busca medir procesos de aprendizaje bajo los principios de la Nueva Escuela Mexicana (NEM): formación integral, pensamiento crítico y aprendizaje situado. Sin embargo, los resultados muestran que la transformación educativa apenas ha comenzado y que el país enfrenta una crisis estructural de aprendizajes que rebasa los discursos reformistas. Lo anterior no suena esperanzador. Pero veamos algunos hallazgos: Más del 60% del alumnado de secundaria se encuentra en niveles "en proceso" o "requiere apoyo". En otras palabras, seis de cada diez estudiantes no logran consolidar las competencias básicas esperadas. La comprensión lectora continúa siendo un punto débil: la mayoría puede identificar ideas principales, pero tiene grandes dificultades para inferir, comparar o aplicar información en contextos nuevos. En el campo del pensamiento lógico-matemático, la situación es aún más crítica: los estudiantes carecen de destrezas para resolver problemas, interpretar datos o argumentar con base en evidencia cuantitativa, lo cual mina las bases del pensamiento científico.
La dimensión del juicio crítico, una de las apuestas centrales de la NEM, evidencia un déficit preocupante. Apenas uno de cada cinco adolescentes logra construir posturas razonadas y sustentadas. Aunque hay sensibilidad ante temas sociales como la violencia de género o el medio ambiente, el pensamiento predominante sigue siendo más emotivo que analítico. En contraste, el eje de propuesta de solución revela creatividad, pero escasa coherencia y rigor, lo que confirma una formación que estimula la imaginación sin consolidar estructuras de razonamiento sólido.
Las telesecundarias rurales concentran los mayores rezagos: más del 50% de sus estudiantes se ubican en el nivel "requiere apoyo". La falta de conectividad, materiales contextualizados y condiciones dignas amplía la brecha respecto a secundarias generales, técnicas y privadas. En estas últimas, en cambio, se observa la mayor proporción de aprendizajes "desarrollados". La cartografía educativa de México sigue siendo, así, un espejo de su desigualdad social.
A ello se suman diferencias de género persistentes: las estudiantes destacan en comprensión lectora y juicio crítico, mientras los niños lo hacen en tareas de aplicación práctica. No se trata de diferencias biológicas, sino de prácticas pedagógicas que perpetúan roles culturales, limitando el desarrollo integral equitativo que la NEM promete.
El informe también desnuda una tensión central: el profesorado reconoce el valor formativo de los nuevos enfoques, pero carece de condiciones para aplicarlos. Las rúbricas analíticas y la interpretación de respuestas abiertas exigen tiempo, acompañamiento y capacitación que la estructura institucional no garantiza. La evaluación, concebida como herramienta de mejora, se percibe aún como trámite burocrático.
Mejoredu deja claro que el país no ha superado los rezagos agravados por la pandemia. Las políticas compensatorias fueron insuficientes y la NEM aún no despliega una estrategia operativa que atienda las brechas cognitivas acumuladas. Sin una política nacional de acompañamiento docente, la reforma corre el riesgo de quedarse en un discurso sin traducción pedagógica.
El desafío no es solo técnico, sino político. Sin una política de Estado sostenida, con presupuestos estables, estrategias territoriales diferenciadas y un auténtico fortalecimiento docente, los resultados del informe quedarán como un retrato más del rezago.
La reflexión final es ineludible: un sistema educativo que no enseña a pensar críticamente debilita su democracia.
Las de chile seco
La educación no cambia por decreto. Hay que involucrarse en la acción.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.