Bloquean calles por falta de agua en Mineral de la Reforma
TULA DE ALLENDE, Hgo., 26 de enero de 2026.- La habilitación de un cárcamo, la construcción de un vaso regulador y la conclusión de los colectores marginales en la zona urbana del río Tula, son obras fundamentales para evitar nuevas inundaciones en el centro y en las partes bajas de la antigua Capital Tolteca.
Así lo informaron integrantes de la Contraloría Social de las obras del río Tula, quienes señalaron que estos proyectos son ejecutados de manera conjunta por los gobiernos estatal y federal.
Durante una reunión informativa con vecinos del centro de la ciudad, Eduardo Sánchez Arroyo, integrante de la Contraloría, explicó que el proyecto para la creación de los dos receptores de aguas residuales ya se encuentra en proceso, con el objetivo de reducir riesgos como los registrados durante la emergencia de septiembre de 2021.
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Detalló que el cárcamo estaría ubicado antes de la zona de la compuerta del 16 de Enero, punto donde año con año, durante la temporada de lluvias, el incremento del caudal provoca que el agua negra se desborde e inunde viviendas cercanas.
“Actualmente es una situación que se ha normalizado: cada temporada de lluvias el río se sale en ese punto y decenas de familias resultan afectadas. El cárcamo que se proyecta justamente busca evitar que esto vuelva a ocurrir”, explicó.
Añadió que también es indispensable la construcción de un vaso regulador en el área donde convergen el río Rosas con el río Tula, mucho antes de la presa Endhó, para prevenir inundaciones en la zona del tianguis de la cabecera municipal y las comunidades de Nantzha y San Andrés.
“Con la conclusión de estas dos obras prácticamente tendríamos la garantía de no volver a inundarnos”, sostuvo.
No obstante, Sánchez Arroyo subrayó que el tercer elemento clave es la terminación de los colectores marginales en la zona urbana de Tula, obra que ya se ejecuta en algunas colonias cercanas a la cabecera municipal.
Sánchez Arroyo refirió que aunque el volumen de aguas residuales que se descargan de los domicilios de Tula hacía el río, es mínimo en comparación con el caudal que se manda desde el Valle de México, el problema radica en que, tras las obras del Plan Hídrico, algunas salidas de drenaje quedaron por debajo del nivel del afluente.
Esto genera el riesgo de que, ante un aumento del nivel del río, el agua negra regrese por los drenajes, provocando inundaciones desde el sistema de alcantarillado y no por el desbordamiento del cauce.
Finalmente, explicó que las acciones en el río Tula no se limitan a la contención de inundaciones, ya que incluyen trabajos de saneamiento del cuerpo de agua, reforestación masiva (de al menos la superficie de dos cerros), limpieza del cauce y la instalación de 91 puntos de monitoreo para evaluar de manera permanente la calidad del agua.