Economía de la Cultura
PACHUCA, Hgo., 23 de junio de 2026.- Transcurría la década de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando en México se gestaban inconformidades entre los sectores populares. El gobierno del general Manuel Ávila Camacho optó por la negociación tras constatar los límites de la represión. En ese contexto surgieron sindicatos por rama, entre ellos el magisterial.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fue fundado en 1943, a partir del Congreso magisterial que inauguró Manuel Ávila Camacho a fines de ese año. Uno de sus primeros dirigentes fue el hidalguense Manuel Sánchez Vite.
El SNTE permitió obtener contratos colectivos y prestaciones que no habrían sido posibles de forma individual, pero también sirvió al gobierno como mecanismo de control; la representatividad se tradujo, en varios momentos, en cooptación de dirigencias.
En la década de 1970, un grupo liderado por Carlos Jonguitud Barrios acaparó el control del SNTE y reprimió a los profesores con demandas laborales. El incremento salarial, la búsqueda de espacios internos y la homologación de sueldos originaron la disidencia magisterial.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue fundada en 1979. Su base inicial se concentró en Guerrero, Oaxaca, Chiapas y el Estado de México, con un perfil de pensamiento de izquierda y una estrategia privilegiada que ha sido la movilización callejera.
La caída del líder moral del SNTE, Carlos Jonguitud Barrios, ocurrió en 1989. Le sucedió Elba Esther Gordillo, quien fue presidenta del SNTE de 1989 a 2013.
Durante los años ochenta y noventa, la CNTE obtuvo espacios dentro del propio SNTE tras esa transición. El ritual político se consolidó pues cada 1 de mayo, los contingentes marchaban en la Ciudad de México y el presidente en turno anunciaba incrementos salariales bajo presión de huelga.
Con el tiempo, la CNTE articuló apoyos con partidos de izquierda, primero con el PRD y posteriormente con el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, con beneficios más visibles para las dirigencias que para las bases.
El punto de quiebre fue la reforma de 2007 al ISSSTE, que transformó el sistema pensionario en cuentas individuales. La reforma introdujo pensiones en cuentas individuales, aumentó la edad de jubilación y cambió la referencia de salarios mínimos a UMAs. 
En términos técnicos, la Ley del ISSSTE de 2007, sustituyó el modelo solidario por cuentas individuales administradas por Afores. Los maestros exigen su abrogación por considerarla lesiva al derecho a una jubilación digna.
En la campaña presidencial de 2024, la entonces candidata Claudia Sheinbaum prometió un incremento salarial significativo y la revisión de la Ley del ISSSTE de 2007. Tras su triunfo, la CNTE reclamó el incumplimiento.
En vísperas de la Copa Mundial de la FIFA 2026 que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá del 11 de junio al 19 de julio de 2026, la CNTE inició movilizaciones hacia la Ciudad de México. Cientos de autobuses intentaron ingresar, fueron contenidos por cuerpos policiales, y los manifestantes ocuparon el Zócalo y las inmediaciones del Estadio Azteca exigiendo una reunión directa con la titular del Ejecutivo, que no se concedió.
La narrativa pública se dividió, mientras que para un sector, se trataba de oportunismo y chantaje presupuestal; para otro, del legítimo derecho a la protesta frente al encapsulamiento de manifestaciones.
Con el inicio del Mundial, la presencia disminuyó y se abrieron mesas con la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública. El fin de semana, la CNTE levantó el plantón y regresó a sus estados sin obtener sus dos demandas centrales: incremento salarial generalizado y abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Sin embargo, el gobierno anunció un fondo de 800 millones de pesos para Oaxaca. La presidenta Sheinbaum negó que el Estado haya entregado 800 millones de pesos a la CNTE: "Son para la educación en Oaxaca". El secretario de Educación, Mario Delgado, ya había señalado que el monto no tenía como fin que el sindicato levantara la huelga.
La prensa documentó que el acuerdo incluye un apoyo de 800 millones de pesos para la sección de Oaxaca, destinado, según la versión oficial, a plazas docentes, infraestructura, computadoras e impresoras, no a la dirigencia sindical.
No se discute la pertinencia de invertir en Oaxaca, estado con rezago educativo estructural, sino la forma como es la falta de trazabilidad. El anuncio no precisó partidas, reglas de operación ni mecanismos de contraloría social.
La Negociación política encima del derecho laboral. Se utiliza una asignación presupuestaria como instrumento para desactivar una protesta nacional, sin pasar por los cauces de la negociación colectiva previstos en la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
La Afectación a terceros. Más de 350 mil estudiantes, de acuerdo con estimaciones periodísticas durante el paro, se quedaron sin clases, mientras los recursos se anuncian sin explicar si llegarán a las aulas o a estructuras sindicales.
Con esos 800 millones, argumenta la crítica ciudadana, pudieron construirse escuelas, dotar hospitales o rehabilitar caminos dañados por lluvias. El problema no es el monto, sino la poca claridad con la que se anunció.
El sindicalismo magisterial mexicano nació como correa de transmisión del Estado en 1943, se fracturó en 1979 con una disidencia que hizo de la calle su tribunal, y hoy opera en un limbo jurídico donde la protesta sustituye a la negociación institucional.
Una vez más nos damos cuenta que el gobierno federal sigue prefiriendo acuerdos políticos cupulares a reformas estructurales del régimen pensionario.
La CNTE mantiene capacidad de movilización, pero sin traducirla en victorias normativas (no se abrogó la Ley de 2007).
La ciudadanía queda excluida del control del gasto: se anuncian transferencias millonarias sin reglas claras, vulnerando los principios de transparencia y máxima publicidad del artículo 6 constitucional.
Las maestras y maestros que permanecen en aula, el gremio más grande de América Latina, no verán un centavo de esos recursos. Ganó la lógica del intercambio político inmediato; perdió el derecho a una administración presupuestaria transparente y a una verdadera carrera magisterial digna.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.