Números del Poder
PACHUCA, Hgo. 29 de junio del 2026.- La información es poder” es una de esas frases que se repiten con frecuencia. Sin embargo, en una época en la que la información está prácticamente al alcance de cualquier persona, quizá valga la pena replantearla: hoy el verdadero poder no radica en tener más información, sino en saber diferenciar cuál es útil y convertirla en decisiones.
Internet transformó radicalmente nuestra relación con el conocimiento. Nunca antes la humanidad había tenido acceso a semejante volumen de datos. Paradójicamente, el desafío ya no consiste en conseguir información, sino en filtrar la relevante, verificar su calidad y comprender su origen. La trazabilidad de los datos se ha convertido en un elemento indispensable para otorgarles contexto y confiabilidad. En otras palabras, saber si nos sirven.
Este cambio de perspectiva resulta especialmente importante para la administración pública. Todos los días, los gobiernos generan enormes cantidades de datos derivados de trámites, servicios, programas y políticas. Con esos datos se debe incorporar la toma de decisiones basada en datos.
Migrar hacia ese esquema implica reconocer que los datos constituyen un bien público cuando se administran con responsabilidad. Por ello, para recabarlos, procesarlos, interpretarlos y resguardarlos, se deben seguir principios de calidad, transparencia y, sobre todo, una visión centrada en las personas. El valor de los datos no se encuentra en su volumen, sino en la capacidad de producir beneficios colectivos con ellos.
La transformación digital comienza cuando las instituciones aprenden a utilizar los datos para comprender mejor la realidad, diseñar políticas públicas más eficaces y construir una relación distinta con la ciudadanía. La tecnología es solo el medio; la verdadera transformación ocurre cuando las decisiones dejan de sustentarse en la intuición y empiezan a apoyarse en evidencia.
Quizá ese sea el mayor reto de nuestro tiempo: dejar de acumular datos y empezar a generar valor público con ellos. La toma de decisiones basada en datos está transformando la forma en que los gobiernos diseñan políticas, prestan servicios y se relacionan con los ciudadanos. Comprender estos cambios es necesario; transitar por ellos requiere habilidades en los servidores públicos y determinación para poner los datos al servicio del bien común.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.