Ráfagas: Descalabro morenista
PACHUCA, Hgo. 30 de junio del 2026.- Llegó a Veracruz en 1922, en su primer viaje a México de dos que realizó. Salió del hermoso puerto de Valparaíso en el vapor “Orcoma”. Vino a colaborar en la reforma educativa de José Vasconcelos, quien tenía pleno conocimiento de su trabajo pedagógico como directora de escuelas de señoritas en distintas regiones de Chile y de su talento de poeta.
Entre 1922 y 1924, Gabriela Mistral recorrió una buena parte del territorio mexicano, especialmente el centro y sur, lo cual describe en “Estampa del indio mexicano”, ahí nos presenta una fotografía panorámica de los paisajes y la población, que en ese momento era predominantemente rural, habla de lo que ella llama el carácter, las costumbres, la indumentaria, las culturas y de su sorpresa ante la musicalidad del pueblo mexicano, dice que los “naturales” hablan con ritmo el crudo castellano.
En México, Mistral advierte que la música es para la población como el agua o el pan de cada día. Y a propósito del estado de Hidalgo se maravilla con: “…los gigantes, las ciudadelas y los templos Toltecas”; agrega que, “…como la imaginación es cosa viva […] ella se voltea para clavarse en el pleno campo de México. Entonces veo, el cinterajo palpitante del maíz y distingo, caminando al costado de ese verdor la hebra del indio más o menos trashumante, que marcha siempre.”.
De su estancia en los estados del centro de México, de su viaje en tren a Pachuca y El Chico a finales de 1922, ecribe después, a la distancia, desde su residencia en Estados Unidos: “¿Por qué en mi estampa solo le veo andando por la ruta alquitranada o por el borde de milpa o las lonjas de maguey, o veo sentados en círculo al borde del camino o en el pastal? De la casa a la milpa, de la milpa al jacal, allí van cargando ellos, lo mismo que la mujer, niños y canastos, mazorcas, camotes, leña, bananas . El paso rápido le cunde bastante; el autobus todavía le resulta caro. Además, casi nunca ellos van demasiado lejos. La ruta y la marcha que los ponen a cantar, parecen ser sus musas.”.
José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública del Gobierno de álvaro Obregón, la invitó para ser parte del proyecto educativo postrevolucionario, no invitaba a cualquier persona o a cualquier mujer, sino a la Mistral quien tenía amplia experiencia en la formación escolar infantil en el ámbito rural, un ambiente del que ella misma provenía, además de contar con conocimientos pedagógicos abravados de las lecturas de la propia María Montessori, ponía a la infancia en el centro con la intención de que fueran las futuras personas formadas y cultas de la Gran Patria Latinoamericana, sumando su sensibilidad de mujer de letras, encajaba en el ideal del proyecto, por ello la apertura de cientos de escuelas primarias y bibliotecas públicas fue posible. Mistral y Vasconcelos, así como Elena Torres -quien dirigió las Misiones Culturales-, Eulalia Gónzalez, Estefanía Castañeda, Palma Guillén y, todas y todos los misioneros de la cultura no fueron otra cosa que los grandes promotores de la educación, el libro y la lectura entre las infancias y las mujeres, cosa que no es de programas actuales.
En abril de 1924 poco antes de su partida, Mistral plantó un árbol de romerillo en Mineral del Chico, Hidalgo, en una visita que realizó fruto de sus viajes ya sea impartiendo conferencias a docentes rurales, padres y madres de familia, autoridades comunales o supervisando las labores de los misioneros de la cultura: maestras y maestros alfabetizadores que se encontraban en el territorio del México rural, levantando escuelas o equipando bibliotecas en cualquier espacio físico que pudiera servir para ese fin, incluso al aire libre.
En 1945, Gabriela Mistral, nuestra querida escritora y poeta chilena recibió el Premio Nobel de Literatura, el primer premio de esa categoría recibido en América Latina; sin embargo, en la actualidad resuenan más los nombres de los cinco premiados en años posteriores.
Alguna vez alguien preguntó sobre las influencias literarias de Mistral y una de sus colaboradoras más cercanas respondió que su mayor influencia fue el territorio mexicano, especialmente el rural.
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