Ráfagas: PT, oportunismo político
PACHUCA, Hgo., 08 de julio de 2026.- La neuroestética es la disciplina que estudia los mecanismos cerebrales y las bases neurológicas de nuestra experiencia con el arte y la belleza. Esta rama de la neurociencia cognitiva investiga qué ocurre en nuestro sistema nervioso al contemplar o crear arte, explicando las emociones y el placer estético.
Formalizada a principios del 2000 por el neurobiólogo Semir Zeki, esta ciencia interdisciplinar combina herramientas de la neurofisiología, la psicología cognitiva y el análisis artístico. Utiliza tecnologías de neuroimagen, como resonancias magnéticas funcionales para mapear cómo el cerebro procesa las formas, los colores y los sonidos. Las investigaciones han demostrado que la apreciación de la belleza activa intensamente la corteza orbitofrontal y el sistema de recompensa del cerebro a través del placer.
Las áreas visuales de la corteza occipital se conectan de forma directa con estructuras límbicas, lo que explica por qué el arte tiene una respuesta emocional tan inmediata.
Percibir elementos considerados "feos" o perturbadores, activas zonas como la amígdala involucrada en el miedo, la alerta y la corteza motora. El cerebro procesa el color en la corteza visual, pero la señal se expande rápidamente hacia las emociones y las hormonas.
Por ejemplo, los colores cálidos como el rojo y naranja elevan el ritmo cardíaco, aumentan la atención y pueden despertar el apetito o la urgencia. Colores fríos como el azul y el verde provocan calma, ayudan a disminuir la presión arterial y mejoran la concentración.
No es casual que el cerebro humano distinga más tonos de verde que de cualquier otro color, en la historia evolutiva, reconocer matices de follaje significaba alimento y refugio. Hoy, se traduce en una sensación innata de seguridad y bienestar.
Las líneas curvas y formas redondeadas activan un área vinculada al placer y la recompensa. El cerebro asocia las curvas con la naturaleza, la suavidad y la seguridad, lo que reduce la ansiedad. El fundador de la neuroestética descubrió que cuando miramos algo que consideramos estéticamente bello ya sea por su color o su forma, el flujo sanguíneo aumenta exactamente un 10% en la corteza orbitofrontal medial. Es la misma zona que se ilumina cuando nos enamoramos o cuando recibimos una recompensa económica.
Los ángulos agudos y formas puntiagudas hacen que el cerebro interprete las esquinas afiladas y los picos como amenazas potenciales (espinas, dientes, rocas), lo que genera un estado sutil de alerta o tensión.
Las formas simétricas requieren menos esfuerzo cognitivo para ser procesadas, lo que el sistema nervioso traduce automáticamente como algo "bello" o armonioso.
Otras disciplinas como el neuromarketing, que aplica técnicas de la neurociencia y la ciencia cognitiva al marketing. Su objetivo es analizar los procesos inconscientes, emocionales y sensoriales que influyen en las decisiones de compra de los consumidores para optimizar productos, logotipos, empaques y campañas publicitarias.
La neuroarquitectura es otra disciplina que estudia cómo el diseño y los espacios construidos modifican la química cerebral, influyendo directamente en nuestras emociones, cognición y comportamiento. Se aplica para diseñar hospitales o escuelas menos estresantes.
Existe también la sinestesia, personas que pueden "oler" un color o "escuchar" una forma, esta condición también permite ver colores específicos al escuchar ciertas notas musicales o percibir sabores al leer palabras.
A través de estas disciplinas se pueden arreglar muchos factores en la sociedad que son fundamentales para vivir mejor, tanto el diseño como el arte y la arquitectura han sido esenciales para transformar al mundo de forma positiva, solo hay que profundizar en los estudios que se deben aplicar a través de la psicología, la función de la estética es extremadamente importante en nuestro día a día, nos permite evolucionar en todos los sentidos y sobre todo ayuda a mantener y generar paz, que tanta falta nos hace en estos días.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.