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TULA DE ALLENDE, Hgo. 16 de julio de 2026- Las obras de ampliación, rectificación y modificación del cauce del Río Tula, ejecutadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) desde 2017 y aceleradas tras la inundación de septiembre de 2021, continúan generando cuestionamientos entre organizaciones ambientalistas y habitantes del Valle del Mezquital, quienes sostienen que lejos de representar un proceso de restauración ecológica, han derivado en una destrucción sistemática y gradual del ecosistema.
Los activistas consideran que, mientras el gobierno federal, de Claudia Sheinbaum, sostiene una narrativa basada en datos falsos con los que justifica que el gasto millonario efectuado en obras para brindar “seguridad hídrica” a Tula y los municipios geográficamente ubicados río abajo con respecto a la cortina de la presa Endhó, el transfondo de los trabajos es muy distinto, y solo se busca “salvar” de inundaciones al Valle de México a costa del sacrificio de los municipios de Hidalgo.
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De acuerdo con las organizaciones, la ampliación del cauce y el incremento en la velocidad del flujo han acelerado procesos de erosión que hoy amenazan no solamente a los ahuehuetes centenarios que históricamente han acompañado el curso del afluente, sino también a la fauna que depende de esos árboles para sobrevivir.
Los ambientalistas advierten que el impacto ya no se limita a la vegetación de ribera. Señalaron que las modificaciones hidráulicas están provocando la desaparición de manantiales naturales que alimentaban el sistema hídrico del Valle del Mezquital y que representan una fuente económica para comunidades y balnearios de la región.