Ráfagas: Se reincorpora Canek al Infonavit
PACHUCA, Hgo., 10 de agosto de 2026.- La historia no siempre cambia; a veces cambia quien la mira. Y cuando cambia la mirada, aparecen historias que antes no podíamos ver.
John Berger planteó que la manera en que miramos está construida por nuestra experiencia, nuestra cultura, nuestra posición social y aquello que sabemos. Esto puede aplicarse a la vida cotidiana y a la manera en que construimos nuestras opiniones.
Esta idea aplicada a distintos aspectos de nuestra vida, permite percatarnos de que, al incorporar nuevos elementos, difícilmente volvemos a ver algo con los mismos ojos. Una película, una obra, un territorio, una tradición e incluso un problema adquieren nuevos significados conforme ampliamos aquello que sabemos.
Bajo esta perspectiva, nunca dejamos de descubrir. Cualquier objeto con el que tenemos un primer acercamiento nos genera una idea sobre él; sin embargo, al conocerlo más, esa percepción puede cambiar.
Ver precede a las palabras. Por ello, una misma obra, territorio, tradición o comunidad puede producir historias diferentes dependiendo de quién la mira y desde dónde la mira. No cambia necesariamente el objeto; cambia la mirada que construye su significado.
Este fin de semana me encontré en redes sociales con comentarios sobre si un concierto de música moderna suma a la cultura o sobre si determinados elementos culturales deben estar presentes en un espacio por la presencia de infancias. Más allá de coincidir o disentir, cada opinión parte de un contexto personal y de una mirada específica que no necesariamente representa a una comunidad entera.
Para comprender esas posiciones sería necesario preguntarnos qué entiende cada persona por cultura, por identidad y desde qué experiencias construye esos conceptos. Quizá entonces podríamos abrir un diálogo y descubrir que no siempre estamos frente a opiniones irreconciliables, sino frente a personas que miran el mismo fenómeno desde lugares distintos.
Las redes sociales son hoy un crisol de esa infinitud de miradas. El problema no está en que existan distintas formas de mirar; aparece cuando creemos que nuestra mirada es la única posible y que es una verdad irrefutable.
Porque las formas de ver son infinitas. Y quizá una de las tareas más importantes de la cultura sea enseñarnos a mirar de nuevo.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.