El poder del miedo
Abrir la puerta del empleo
PACHUCA, Hgo., 12 de octubre de 2026.- Fuimos 105 egresados de la licenciatura. La mayoría salimos a buscar una oportunidad, con un currículum que tenía más entusiasmo que experiencia. Recuerdo que, durante casi tres meses, una amiga y yo entregábamos nuestro CV de manera presencial todos los días. Íbamos de una oficina a otra, preguntábamos por vacantes y dejábamos nuestros datos. Después venía la espera. Cada llamada podía ser la buena. Cada semana sin respuesta pesaba un poco más. Poco después, conseguí empleo. Duró poco. Mi experiencia fue la de una empresa donde la rotación parecía convenir más que conservar al personal y reconocer su antigüedad.
Apenas empezaba a sentir estabilidad cuando tuve que volver a buscarla. Terminé dejando la ciudad donde había estudiado para seguir tocando puertas en otra. Por eso, cuando escucho a un joven decir que lleva meses buscando trabajo, reconozco ese cansancio. Buscar empleo cuesta pasajes, comida, tiempo y confianza. También cuesta explicarle a la familia por qué, después de tantos años de estudio, todavía no alcanza para sostenerse. Las cifras ayudan a entender por qué esta historia sigue siendo tan cercana. En el cuarto trimestre de 2018, la informalidad laboral alcanzaba al 56.6% de las personas ocupadas en México y al 76.2% en Hidalgo.
Desde entonces, encontrar una actividad para obtener ingresos ya era muy distinto de conseguir un empleo con protección laboral. La pandemia añadió una sacudida. Entre mayo de 2019 y septiembre de 2020, el INEGI estimó el cierre definitivo de poco más de un millón de establecimientos micro, pequeños y medianos de manufacturas, comercio y servicios privados no financieros. Así, llegamos a 2026 con una paradoja: De acuerdo con el INEGI, más de la mitad de quienes trabajaban lo hacían en condiciones de informalidad.
En Hidalgo, ese contraste resulta todavía más fuerte. Para el mismo trimestre, la desocupación fue de 2.2%, pero la informalidad llegó al 72%: aproximadamente siete de cada diez personas ocupadas. Tener alguna ocupación no significa contar con estabilidad, protección social o un puesto relacionado con lo que se estudió.
La diferencia se entiende en cualquier municipio: una cosa es salir a ganar lo necesario para la semana y otra poder planear una renta, formar una familia o ejercer una profesión. Hidalgo también permite observar cómo el lugar donde se vive condiciona las oportunidades. Los Censos Económicos 2024, con información económica de 2023, muestran que Pachuca concentraba el 19.6% del personal ocupado del sector privado y empresas paraestatales de la entidad. Para quien vive lejos de esos centros, buscar trabajo puede implicar desplazarse todos los días o mudarse.
Entonces, el primer sueldo debe alcanzar también para transporte, vivienda y la distancia con la familia. Ante ese panorama, una plaza en el gobierno puede parecer una salida atractiva. Sin embargo, los datos revisados no permiten afirmar que la mayoría del empleo de Hidalgo o de México sea gubernamental. La exigencia de fondo es ampliar las oportunidades profesionales en empresas, organizaciones y proyectos 1 locales, para que una generación no tenga que depositar todas sus expectativas en una contratación pública.
Los gobiernos municipales y estatal tienen una tarea: facilitar inversión y actividad productiva fuera de los principales centros urbanos, conectar empresas con instituciones educativas y abrir oportunidades de experiencia remunerada. Las empresas deben ofrecer condiciones que permitan aprender y permanecer.
Las universidades necesitan escuchar lo que sucede después de la ceremonia de graduación. Porque el desaliento termina convertido en una pregunta que hoy pesa en muchas casas: “¿Para qué estudio una carrera si no hay trabajo?”.
Hay que tomarla en serio. Estudiar conserva su valor: desarrolla conocimientos, criterio y herramientas para participar en la vida pública y profesional. Pero ese valor no libera a las instituciones de su responsabilidad de crear mejores condiciones para ejercerlo. Todavía recuerdo aquellos currículums entregados puerta por puerta. No quisiera que quienes hoy salen de las aulas aprendieran a medir sus capacidades por el silencio de una oficina.
Las de chile seco
Que el salir de Hidalgo sea una decisión, no la única salida.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.