Siguen trabajando Rubén Rocha y Omar García Harfuch en temas de seguridad
En una descripción sorprendente, el viejo político estadunidense Bill Richardson dijo hace cuatro años que el presidente Enrique Peña Nieto concentraba “el carisma de Reagan, el intelecto de Obama y las habilidades políticas de Clinton”. Eran días en los que avanzaba sin obstáculos el Pacto por México y al presidente se le veía en el mundo como una estrella promisoria en el firmamento de la política internacional. Tiene “muchísimo carisma, una capacidad para entender rápido los problemas y la humildad para reírse de sí mismo”, escribió el ex gobernador de Nuevo México.
Quién sabe si Richardson sostendría hoy esa generosa opinión, no sólo en relación con los pobrísimos resultados de las reformas estructurales producidas por el pacto, sino sobre todo a la luz del desempeño de Peña Nieto y de su gobierno frente a las amenazas del presidente estadunidense Donald Trump contra el país.
La política asumida por el gobierno de Peña Nieto ante el nuevo gobierno de Estados Unidos está resumida en la frase “ni confrontación ni sumisión”, que suena muy bien en los discursos pero que choca con la actitud notoriamente pasiva que tanto el presidente como su secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, mantienen en los hechos.
Una muestra de ello son las revelaciones que medios serios como la cadena de televisión CBS y el diario The Washington Post hicieron la semana pasada sobre las actividades desarrolladas en la Casa Blanca por Luis Videgaray, quien en un acto insólito y sin precedente habría participado en la elaboración del discurso con el que Donald Trump anunció formalmente hace quince días la construcción del muro fronterizo, en apariencia para suavizar la dureza que caracteriza al mandatario estadunidense. Videgaray Caso dijo que esa noticia es falsa y que él no intervino en la redacción del discurso, pero el hecho de que deambule confianzudamente por la Casa Blanca junto a su amigo, yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, le resta credibilidad a su desmentido.
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