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PACHUCA, Hgo., 22 de diciembre de 2021.- Ante la costumbre de usar fuegos artificiales y pirotecnia durante las celebraciones decembrinas, se omite que todos los sonidos contundentes e intensos, como los de los cohetes y fuegos artificiales, pueden provocar pérdida auditiva ya sea por trauma acústico, daño de células en el oído interno o a la presencia de zumbidos (conocidos por acúfenos o tinnitus), muchas veces irreversible, o transitorio.
El doctor Fernando Díaz Rojas, especialista en audición, explica que, incluso si la explosión es muy cercana, el oído puede sufrir de una gran presión sonora y esto ocasiona la perforación de la membrana timpánica, algunas veces acompañada de sangrado, dolor y disminución de la audición.
“El principal riesgo durante estas fechas son los ruidos de corta duración, pero de muy elevada intensidad como es el caso de los fuegos artificiales, que generan una intensidad sonora que varía entre 110 hasta 190 decibelios. Si bien el oído cuenta con un mecanismo de protección frente a ruidos fuertes que se activa después de unas diez centésimas de segundos, es un intervalo ineficaz frente al ruido de la pirotecnia. Por este motivo, la detonación llega intacta al oído interno, sacudiendo violentamente y dañando las delicadas células ciliadas, responsables directas e insustituibles de la percepción del sonido”, refirió.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipoacusia por el ruido afecta diversos aspectos de la vida, en niños el impacto es aún más importante porque afecta el desarrollo del lenguaje debido a que se complica que hable, puesto que no perciben los sonidos y se dificulta la conceptualización de palabras.
Por lo anterior, en esta época se recomienda vigilar el uso pirotecnia y mucho más con los niños para evitar daños auditivos a futuro.
Para ello, si se decide usar pirotecnia, debe vigilarse dónde se explota, no cerca de paredes o superficies que puedan reflectar, así como cerca de personas. Usar protectores auditivos, evitar pirotecnia que genere explosiones muy fuertes y , principalmente, que haya un adulto responsable para que los niños no tengan contacto directo con ella.