PACHUCA, Hgo., 7 de abril de 2021.- De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, sólo 4 de cada 10 personas adultas llevan un registro o presupuesto de sus ingresos y gastos, y de ellas, más de la mitad lo hacen mentalmente.

El 45.2 por ciento de las personas adultas en México gastan más de lo que ganan y 65% de las personas pierde el control de su dinero por no llevar un presupuesto.

Alrededor de 4 de cada 10 personas no alcanzan a cubrir sus gastos al término del mes; y 63 por ciento de ellas recurren a los familiares o amigos a pedir prestado para salir de los compromisos del mes, además de que 43% de las personas hacen compras no planeadas o fuera de su presupuesto.

Ante tales datos, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), exhorta a las personas a crear el hábito de elaborar un presupuesto, de ser posible, un proyecto anual, el cual puede ayudar a alcanzar metas.

En adición, es importante considerar formar un guardado para cualquier tipo de eventualidad, que no es posible prever, mediante la práctica del ahorro.

La Condusef recomienda, al contemplar la realización de un presupuesto familiar, que se incluya como un hábito práctico para controlar los gastos del hogar.

Para ello, se informó, es necesario identificar los ingresos fijos, que se perciben regularmente, y los ingresos variables, que no siempre son la misma cantidad.

Igualmente, determinar los gastos fijos, que se consideran indispensables, como alimentación, transporte, luz, gas, renta, ahorro, entre otros.

Los gastos variables, en tanto, son aquellos que cambian de acuerdo con los gustos y actividades de cada persona, como ropa y calzado, comidas fuera de casa, paseos.

A la suma de los ingresos, se restan los gastos que deben menores a los primeros, para evitar endeudarse y tener un dinero guardado ante algún imprevisto.

La Comisión señala que es importante incluir dentro del presupuesto mensual el ahorro, un rubro importante que se podría destinar a la Afore o para contar con un fondo de emergencias que se guarde en una cuenta bancaria y no debajo del colchón, para evitar tentaciones y robos.