Encuentran hombre sin vida dentro de canal en Ixmiquilpan
TULA DE ALLENDE, Hgo., 28 de septiembre de 2026.- A más de dos años de que el gobierno federal decretara la cuenca de la presa Endhó como Zona de Restauración Ecológica, las acciones comprometidas para revertir el deterioro ambiental del polígono siguen sin cumplirse, al menos no bajo un programa integral, planificado y con resultados verificables para las comunidades afectadas.
Aunque el decreto publicado en septiembre de 2024 estableció obligaciones específicas para atender la contaminación del agua, el suelo y el aire, así como para recuperar los ecosistemas dañados, hasta ahora no se ha presentado el programa de restauración que debía enfilar las intervenciones de gobierno.
Tampoco se ha concretado, en los términos previstos, la integración de una comisión interinstitucional ni un esquema de participación efectiva de las comunidades, por lo que las acciones emprendidas permanecen sin una estrategia articulada que permita atender de fondo la emergencia ambiental y sanitaria que enfrenta el Valle del Mezquital.
La ausencia de este instrumento de planeación ha sido señalada en distintos pronunciamientos públicos, entre ellos una conferencia del Frente por la Vida y la Defensa del Territorio Tolteca y un posicionamiento presentado en el Senado de la República, en los que se ha exigido el cumplimiento de los compromisos establecidos en la declaratoria.
Pero, más allá de los anuncios y exigencias, la realidad de la región Tula-Tepeji continúa entre la contaminación industrial, descargas de aguas residuales, deterioro de los cuerpos de agua, además de la proliferación del lirio acuático y mosco cúlex en la presa Endhó y sus localidades ribereñas.



A esta falta de resultados se suma que algunas de las intervenciones gubernamentales concretadas no solamente son contrarias a los objetivos de restauración, sino que han generado impactos ambientales adicionales, como el revestimiento del río Tula para evitar inundaciones en la cabecera y en localidades del municipio.
La ejecución de estos trabajos ha implicado la tala de cientos de árboles, gran parte de ellos ahuehuetes milenarios antiguamente situados en la ribera del afluente, y la transformación de los cauces naturales.
El revestimiento de los márgenes y del lecho del río también representa una alteración de los procesos naturales de infiltración del agua, al reducir las posibilidades de recarga de los mantos acuíferos, un aspecto relevante en una región que enfrenta problemas de disponibilidad y calidad del recurso hídrico.
Dichas intervenciones contrastan con el propósito central de una declaratoria de restauración ecológica, que debería privilegiar la recuperación de ecosistemas, la protección de la biodiversidad y la reparación de los daños ambientales acumulados durante décadas.
La cuenca de Endhó, ubicada entre los municipios de Tula y Tepetitlán, pero que también incluye a Atitalaquia, Atotonilco, Tepeji del Río, Tezontepec de Aldama, Tlahuelilpan y Tlaxcoapan, recibe aguas residuales provenientes de la Zona Metropolitana del Valle de México, además de descargas de origen industrial y urbano que han contribuido al deterioro de sus condiciones ambientales.
Pese a que la problemática ha sido documentada y reconocida institucionalmente, las comunidades continúan a la espera de acciones que se traduzcan en saneamiento efectivo, vigilancia ambiental, atención sanitaria y acceso seguro al agua potable.
De acuerdo con colectivos ambientalistas, a más de dos años de la declaratoria, el principal pendiente sigue siendo convertir el compromiso federal de restauración en una política pública con objetivos definidos, presupuesto suficiente, responsables institucionales y mecanismos de evaluación que permitan conocer sus avances.