PACHUCA, Hgo., 29 de diciembre de 2014.- En Hidalgo el peor asesino de personas tiene por nombre hambre o bien, “Desnutrición y otras deficiencias nutricionales” como es clasificado según la Lista mexicana de enfermedades, toda vez que este padecimiento de pobreza en su máxima expresión acaba con el doble de personas de los que totalizan los homicidios dolosos según cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

El total de muertes dolosas registradas en la entidad de acuerdo con el SNSP para los años 2011, 2012 y 2013 son de 83, 123 y 134 homicidios dolosos, respectivamente, en tanto que las muertes a causa del hambre alcanzaron los 256, 238 y un rango proyectado de entre 250 y 280 defunciones por hambre para 2013, por lo que en todos los casos mencionados, el número de hidalguenses que fallecen por hambre supera a aquellos que lo hicieron por crimen organizado, riñas familiares  u homicidio por parte de criminales comunes que se convirtieron en homicidios dolosos (intencionales).

En Hidalgo solamente 375.9 mil personas no son pobres y no son vulnerables a serlo en el corto plazo, condición que no significa que vivan en opulencia sino que simplemente cuentan con las condiciones básicas mínimas de bienestar según los estándares internacionales. Así, Un millón 465.9 mil son pobres y otros 852.4 mil tienen carencias sociales que les hacen vulnerables a la pobreza.

Hay 693.9 mil hidalguenses que tienen carencias en el acceso a la alimentación, es decir, donde los integrantes de la familia tienen que comer menos o bien, uno de los mismos no comerá durante todo un día. El número de personas que perciben un ingreso inferior a la línea de bienestar son Un millón 549.4 mil hidalguenses, lo que les impide tener acceso a comida y calzado, por ejemplo, aunque aquellos que no les alcanza para alimentarse con su ingreso ascienden a 659.9 mil personas.

Los que peores condiciones viven son los hidalguenses en pobreza extrema, quienes alcanzan los 276.7 mil y que además de no tener recursos para saciar su hambre, observan también pobreza patrimonial, de acceso a las instituciones de salud entre otras.