En el círculo muy íntimo de Gerardo Sosa Castelán, corre la versión de que en las siguientes semanas podría salir libre del penal donde fue recluido tras su detención el pasado31 de agosto, cuando caminaba por las calles de la Ciudad de México, acusado del presunto delito de lavado de dinero por un monto de 57 millones de pesos.

De ocurrir así, el originario de Acaxochitlán, volvería con bríos renovados en tiempos de decisiones políticas, de cara al proceso para la renovación del poder ejecutivo estatal, que ocurrirá en junio del próximo año.

Versiones extraoficiales, sostienen que Sosa Castelán no ha perdido el control del grupo que controla la vida de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y menos aún ha dejado de dar indicaciones a sus cercanos para actuar en los terrenos de la académica, la economía y la administración de la máxima casa de estudios.

Menos aún, ha dejado de tomar decisiones políticas, que en las pasadas elecciones del 6 de julio, sus allegados refrendaron sus posiciones en las diputaciones federales de Pachuca y Tulancingo, así como la local de ésta demarcación, con Isabel Alfaro Morales, Lidia García Anaya y José Antonio Hernández Vera, respectivamente.

Aunque hipotéticamente la audiencia más cercana para el líder moral del Grupo Universidad, sería hasta diciembre, hay versiones de que en las próximas semanas, no más allá de un mes, se podría resolver su asunto y podría salir libre.

Desde su detención Sosa Castelán ha mantenido vigente su ascendencia sobre el grupo político que detenta el control de la UAEH, a grado tal de que los académicos y todos aquellos que le deben un espacio de trabajo dentro de la institución, ha tenido que cooperar para apoyarlo económicamente, para dar la idea de que su situación financiera es precaria, lo que nadie cree realmente.

Políticamente sigue siendo el poderoso en la UAEH, a pesar de su encierro y se presume que su salida supone su retorno a la vida política, con una actitud de revancha sobre quienes promovieron y esperaban su fin político.

De ocurrir así, el escenario político actual se modificaría sustancialmente, pues para nadie es un secreto que desde hace años Gerardo Sosa ha acariciado el sueño de gobernar su estado, pretensión que le han cancelado en su anterior partido, el Revolucionario Institucional (PRI) y que hoy buscaría con otras siglas.

Primero habrá que esperar a que esta especie se concrete, como afirman cercanos al ex rector y ex presidente de la FEUH, o continuará enclaustrado por más tiempo, para entonces ver si efectivamente participará en el rejuego sucesorio del gobernador Omar Fayad Meneses.