La elección del pasado domingo trajo consigo muchas sorpresas y una de ellas es el resurgimiento de un partido que en el 2018 se daba literalmente por muerto, dada su estrepitosa caída en el ánimo ciudadano y en la conquista de espacios de poder público, se trata del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ganó por sí solo siete municipios y en alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), conquistó tres municipios importantes: Zimapán, Atotonilco de Tula y Tula de Allende.

Eso anima a su joven presidente, Héctor Chávez Ruiz, quien desde ya propone la conformación de un bloque opositor para concretar lo que otros partidos no han podido: concretar la alternancia en el poder ejecutivo estatal y acabar con “el enemigo de Hidalgo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI)”.

Este tanque de oxigeno para el PRD, le permite a su dirigente sostener que todavía hay en Hidalgo gente que confía en “la verdadera izquierda”, que pude ser el ancla para un gran frente que compita con posibilidades reales de triunfo en el 2022 y concretar la alternancia en el poder, pretensión sostenida desde hace varias décadas pero sin posibilidades reales, dada la fuerza que ha mostrado en la entidad un partido que se ha sostenido durante las últimas ocho décadas en el poder ejecutivo.

El PRI, hay que decirlo, está eufórico porque superó sus expectativas iniciales, pues al interior de ese partido se calculaba que si se mantenían los 23 municipios que gobernaban hasta el pasado 5 de septiembre, sería muy bueno y lograr triunfos en Pachuca, Mineral de la Reforma y Huejutla o refrendar Tula de Allende, cambiarían la percepción que tiene la ciudadanía de este partido, al que muchos también veían a punto de la fosa.

A la luz de los resultados del domingo pasado, el PRI ganó 32 municipios; el PRD triunfó en siete; Morena en seis; PAN, Nueva Alianza y Encuentro Social, ganaron en cinco cada uno; el Partido del Trabajo, ganó cuatro; Movimiento Ciudadano, tres, lo mismo que Podemos y Verde Ecologista de México.

El Partido “Más por Hidalgo”, que se agenció la familia de la dirigente campesina susana Reséndiz, gozó de las prerrogativas desde que recibió su registro como partido político local, hasta el domingo pasado, que, al no alcanzar el tres por ciento de la votación total, terminó su fugaz paso por la política hidalguense.

El abstencionismo también jugó un rol importante, pues si bien en el 2018 para las elecciones federales hubo una participación del 65.27 %, esta vez alcanzó el 48.96 por ciento.

Volviendo al caso del PRD, tiene enfrente la posibilidad de concretar lo que Morena no pudo, para enarbolar el estandarte de un partido de izquierda y ser una verdadera opción frente al gran abanico de partidos en la escena, particularmente del PRI, que se asume como el gran ganador de esta contienda y se envalentona para ir a la conquista de más espacios en el 2021.

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