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¿Lealtad a quién?
Pueden dormir tranquilos en Washington, por el momento no tengo así pensado derrocarlos. Que no me hagan enojar, eso sí, porque un día amanece el Capitolio de Washington tapizado de zarapes de Saltillo. Derrocar al gobierno… lo derroco y luego, ¿quién nos presta la lana?
Mario Moreno “Cantinflas” en Por mis pistolas (1968).
Esta frase que corresponde al diálogo que el cómico mexicano sostiene ante el vigilante de un puesto fronterizo y corresponde al western de comedia mexicano clásico de su género. El filme tuvo su estreno en 1968, año simbólico que marcó un parte aguas en los movimientos sociales a nivel mundial; en pleno clímax de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética. El México del 68, priísta aliado de los poderes fácticos de Occidente; un año que marcó la memoria colectiva nacional hasta nuestros días por dos acontecimientos, las Olimpiadas de México y la Masacre de Tlatelolco… Volviendo a la nostalgia de butaca, la visión retrospectiva de esta cinta seguro arrancó carcajadas de todos los espectadores; era impensable imaginar un asedio en Washington el país más poderoso del mundo, ahora para quienes aún son amantes del cine de Oro mexicano y han visto esta escena la óptica distinta.
Quien iba imaginar que aquella alusión cantinflesca que parecía imposible para la época, 53 años después nos dejaría atónitos y que como visión surrealista para aquellos antiimperialistas, troskos y psedudo comunistas wannabe sería posible cual regalo de Día de Reyes. Quizás nadie invocó el clásico “sorpréndeme 2021”, y aun así este 6 de enero los titulares mundiales inundaron con la noticia sobre el asalto del Capitolio por parte de simpatizantes del aun (a marchas y berrinches forzados) Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que irrumpieron en el Congreso violando la seguridad y ocupando las instalaciones unas horas. Momentos antes Trump había dado un sentido mensaje en el que manifestaba su inconformidad por parte de los resultados del colegio electoral y la certificación de la victoria a Joe Biden.
No obstante a lo controversial de este mandatario estadounidense, dicha arenga instaba a mantener la calma, agradeciendo el apoyo de sus simpatizantes y dando pauta para la movilización y lucha social. Pareciera un chiste pero no, Trump invitó a sus seguidores a no caer en provocaciones y regresar a su casas. Pese a estos señalamientos la turba realizó lo opuesto dando paso al episodio que aún sigue siendo tendencia en redes sociales, radio, televisión y prensa. Lo que vendría después sería una consecuencia que ha rebasado las latitudes del país vecino; la censura de Twitter y Facebook a las cuentas personales y oficiales del mandatario estadounidense, ello según los mismos dueños de estas redes sociales porque el mandatario incumplió las reglas e incluso incitó por medio de sus cuentas al desorden y sedición.
Hasta aquí la cosa suena bien, incluso los detractores de tan insufrible mandatario se regodean de gusto. Pero no se trata de eso, y aclaro que no tengo simpatía por Trump ni mucho menos; el caso va más allá y nos plantea la pregunta ¿Tan poderosas son las redes sociales como para censurar y negar el derecho de réplica al presidente de un país? Cierto, las redes sociales son empresas privadas como tales y por tanto cuentan con reglas y requisitos para estar en ellas. Al entrar uno en ellas uno se atienen a lo que estipula cada una pero la otra pregunta es ¿Qué tan dentro o fuera de la ley operan las redes sociales? La internet es un monstruo de información que nos ha ido tragando como leviatán los últimos diez años, es difícil controlar todo lo que en esta punta de iceberg de datos es publicado, incluso comienza a ser complejo diferenciar una noticia falsa (fake new) de una noticia verídica. Pero si a ello vamos con la restricción habrá que cuestionar lo siguiente a los administradores y dueños de estas redes:
¿Importa más vetar el derecho de réplica de un mandatario que la verificación y censura de cuentas fantasmas desde donde delincuentes, pederastas, tratantes de blancas y estafadores hacen su agosto regularmente? Hay que aceptarlo sus normas son a modo, como lo son las leyes o las reglas de un juego manejado por tramposos. Si no es así entonces respondamos ¿Por qué las tentativas de un Felipe Calderón como ex presidente llamando a levantarse en armas en contra del gobierno no son sancionadas? ¿Por qué los ataques arteros a este gobierno o a determinados personajes de la política mexicana son omitidos? En twitter se vive una guerra sin cuartel entre chairos, proamlo y amlovers contra derechairos y prianistas, y en momentos parejos de la verborrea a veces se sufren bajas una a una, pero en la mayoría de los casos el árbitro omite la sanción para emporios o personas con una dudosa honorabilidad, hablo de Claudio X. González y Javier Lozano Alarcón, por mencionar ejemplos.
Si lo que pregonan a raíz del caso de Trump las redes sociales es la de atenerse a reglas por encima de la figura de quien se trate, entonces habrá que cuestionar otra cosa también ¿Las susodichas redes sociales pagan impuestos al estado? Estamos trastocando una línea muy delgada que bien puede acabar en una enemistad profunda entre el poder de un Estado y el cuarto poder (los medios de información). Para muestra la opinión e indignación de nuestro presidente y huey tlatonai Andrés Manuel al respecto de la censura que sufrió su homólogo estadounidense. Cierto es que esas que en un inicio llamo Benditas Redes Sociales fueron un factor crucial en su victoria y llegada a la presidencia, bien pueden ser un factor que juegue en su contra en un futuro cercano, tal como en su momento sucedió con Televisa y otros medios que lo vetaron durante su proceso de desafuero como Jefe Capitalino de la Ciudad de México.
Por lo pronto vemos a un Andrés Manuel dubitativo y meditabundo ¿Será acaso que la 4T nos de la sorpresa en crear su propia red social en pro de su gobierno y para uso el pueblo? Si es así, no dudaría que fuese una red a modo, al igual que lo son las reelecciones de los diputados federales morenistas que están prontos a registrarse. No obstante, si esto se llegase a efectuarse el modelo a seguir será el de China y Rusia, países que cuentan con sus propias redes sociales regionales (VK y YANDEX, entre otras). Pero antes de pensar en una red social mexicana, habrá que solucionar lo urgente; violencia, delincuencia organizada, crisis económica, subempleo, deficiencia educativa y lo que está latente y que está minando los sectores productivos y el tejido social de nuestro país, la capacidad hospitalaria así como la cobertura y aplicación correcta de las vacunas para Covid-19, para esto hay que decirlo la distribución ya comenzó a presentar los vicios y defectos del influyentismo mexicano; esto no es culpa del presidente (y ojo no lo estoy defendiendo ni justificando) sino parte y lastre de la cultura gandalla que la sociedad mexicana ha generado por décadas, tampoco exageremos y queramos a un Andrés Manuel omnipresente, no todo el pueblo es bueno, también hay un sector malicioso y mañoso.
El efecto capitolio ha cobrado sus primeras consecuencias, la migración de usuarios de Whatshapp a Telegram en lo que va de este fin de semana se ha disparado; el número de cuentas celulares nacionales que cambian hacia esta red crece cada vez más, lo cual no significa que el medio hermano de Facebook, Whatshapp, vaya a desaparecer. Pese a que Telegram garantiza mayor privacidad, hay que decirlo, cuando se trata de medios digitales ninguno respeta al 100% nuestra privacidad.
Actualmente es difícil imaginar la vida sin redes sociales, sin embargo, quizás sea conveniente y en la medida de que la disipación de esta pandemia lo permita, pensar y reinventar los vínculos de sociabilización dejando un tanto de lado los medios digitales. Después de todos los carteros y las palomas mensajeras le puede dar un sentido emocionante a nuestras relaciones locales ¿o no? Las redes son efímeras y volátiles, pocos recuerdan Metrofog, MySpace, Hi5 o LatinMail algunas desaparecieron o se fusionaron para dar paso a las actuales, quien sabe lo que veamos al paso de unos años… Finalmente, resulta irónico hacer una crítica de algo desde las entrañas del mismo pero bueno, son correas del mismo cuero en este mundo misterioso e irónico. En fin, excelente semana. A seguir cuidándonos.