Don Gatell y sus amigos “celebraron”, la semana anterior, las 46 mil muertes por Covid-19 ocurridas en nuestro país.

O dígame usted con que otro motivo el comelitón que, a base de peje lagarto, ofreció el gobernador de Tabasco al encargado de enfrentar, en México, el virus que azota a la humanidad.

Hugo López Gatell, subsecretario de Salud y sus amigos, ¿estarán al tanto de lo ocurrido en los últimos cien días y de lo que está por venir, dado el creciente número de casos positivos?

¿Mantendrá su política pendenciera?

En otro tiempo se enfrentó a los gobernadores del centro y occidente del país, destacadamente Enrique Alfaro, de Jalisco y Silvano Aureoles, de Michoacán.

A los peninsulares del norte (Carlos Mendoza Davis/BCS) y del sur (Mauricio Vila Dosal/ Yucatán y Carlos Joaquín González/Quintana Roo).

Hoy desestimó lo dicho por la Regenta de la CDMX, Claudia Sheinbaum y también lo expresado por Claudia Pavlovich/Sonora y Alfredo del Mazo/ Estado de México.

Déjeme le digo que a regañadientes Don Gatell recomendó el uso del cubre bocas: es una medida adicional a la sana distancia “que no haremos obligatoria”.

Entre que se lo pone y entre que no, las muertes en México por coronavirus aumentan una y otra vez.

Por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con vacuna en mano, los primeros en recibirla serían Andrés Manuel López Obrador, el secretario de Salud y el resto del gabinete (todos mayores de 65 años).

Enseguida el personal de salud y de seguridad en hospitales. Después quienes tengan diabetes e hipertensión.

En total, 20 por ciento de la población nacional.

A dos meses de la “nueva normalidad”, el reporte es como sigue: 46 mil defunciones, 416 mil contagios, 51 mil “activos estimados” y más de 90 mil sospechosos.

Nuevo León y Tabasco llevan la delantera, seguidos de Puebla, Veracruz y Baja California.

El nuevo panorama sitúa a nuestro país en cuarto lugar (después de Estados Unidos, Brasil y Reino Unido) por el número de muertes.

Me queda claro: “nos esperan meses de epidemia”.

Dios quiera que quienes están al frente del Gobierno de México no se conviertan en estadística.

Razones tendrán para no atender las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

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