
Pérdida de realidad
“El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestro objetivo sea demasiado alto y no lo alcancemos, sino que sea demasiado bajo y lo consigamos.” — Miguel Ángel Buonarroti
La presidenta Claudia Sheinbaum dio todos los créditos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para dar marcha atrás a la nueva Reforma del Issste. ¡Muy bien!… pero dejan una estela de preguntas sobre la improvisación y el escaso cálculo político del actual gobierno federal.
Para entender el trasfondo, conviene repasar una estrategia que ha sido utilizada antes. Recordemos el caso de Teléfonos de México: cuando aún era una paraestatal generadora de activos, sólida y capaz de ofrecer servicios de calidad, el propio Estado comenzó a tolerar (y auspiciar) deficiencias que desataron el descontento de los usuarios. Llegado el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la venta—perdón, la “privatización”—de Telmex a Carlos Slim fue presentada como una solución a un problema previamente orquestado. -Ojo- Algo similar se quiso replicar con la educación y la seguridad social: durante el gobierno de Vicente Fox se hablaba de entregar vales a los padres de familia para pagar escuelas particulares, y también se planteó, aunque en voz baja, desmantelar el ISSSTE para ceder su operación a proveedores privados mediante esquemas de subrogación.
Aunque este escenario de privatización quedó en la especulación, las deficiencias en los servicios del ISSSTE son innegables. Muchos trabajadores acuden a sus clínicas solo como último recurso, en busca de una incapacidad o un diagnóstico básico, conscientes de que las recetas no se surten y los medicamentos no llegan. Lo lamentable es que la reciente reforma, diseñada para recaudar más recursos mediante descuentos a quienes perciben más de $34,000 mensuales, provocó una ola de protestas… ¡de docentes que ni siquiera ganan esa cantidad! La paradoja está servida.
Durante las movilizaciones, brillaron por su ausencia supervisores y jefes de sector—quienes sí rebasan ese umbral salarial—, mientras que quienes ganan un poco más de la mitad de ese tope o menos salieron a la calle. La protesta, entonces, fue más emocional que racional.
La presidenta Claudia Sheinbaum reculó y anunció públicamente que la reforma no entraría en vigor. Pero lo que no pudo explicar fue cómo piensa resolver el agujero financiero que padece el ISSSTE. Un secreto a voces es que ¡el ISSSTE está en crisis! Las carencias son visibles: desabasto de medicamentos, cirugías pospuestas, turnos insuficientes y equipos obsoletos. En esas condiciones, la propuesta de un aporte progresivo —donde quienes ganan más contribuyen más— podría representar una bocanada de oxígeno para una institución que es, para millones, su única opción de atención médica. Los que sí pueden pagar, deben sostener un sistema que protege a quienes no tendrían jamás para costear un hospital privado…
En política, como en ajedrez, los errores no se borran con disculpas. Su equipo, encabezado por Martí Batres, creyó ingenuamente que la CNTE regresaría a clases al recibir la noticia, olvidando que los plantones no dependen del éxito o fracaso de una petición, sino de las negociaciones ocultas que los acompañan. Lo dijo Benjamín González Roaro, exdirector del ISSSTE: Más allá de las demandas legítimas del magisterio, hay otras que se negocian en lo oscurito…
Retazo con Hueso:
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