En días pasadas comencé un ejercicio con diversos amigos que forman parte de las industrias creativas, en especial con músicos que ejecutan los compases tropicales, mi objetivo es generar un video-documento con reflexiones sociales enfocados en el “creador”.

Es complejo describir los dos polos en los que me encontré; por un lado, la pandemia les ha ayudado convivir con su familia, disfrutar del hogar. Si bien este confinamiento planteaba que fuese un par de meses o hasta 3, pero por el otro lado algunos confiados en los términos no administraron sus recursos y tuvieron que salir a la calle a buscar el sustento de otra forma.

Pero algo reina en la mayoría y es el optimismo que surge por la enorme necesidad de salir a trabajar; las ganas de hacer música, esta debe ser en “vivo”, pues requiere mucho de la interacción con el público, se ve lejano o imposible que en un concierto vía streaming logre reunir los gustos de la gente, el mismo repertorio musical se nutre de las peticiones, complacencias, un concierto o baile te lleva por altas y bajas en las que el espectador vive emociones que son difíciles de generar en la pantalla.

Anteriormente los discos podían transmitir e imaginar sin el enfoque visual físico, aunque podríamos entrar en los diversos choques de visiones generacionales, opiniones de vista de quienes crecieron ya con las nuevas tecnologías.

Este deseo los hacer ver la realidad de manera digerible, la esperanza, los mantiene vivos, aunque no se den cuenta de los contextos políticos y económicos, el tiempo no se detiene, corre, cuando se aperture esta industria, seremos más viejos, endeudados, sin un tiempo real de recuperación, los pronósticos cambian constantemente, hace solo unos días escuchábamos la fortaleza del dólar en horas las circunstancias cambiaron.

Me atrevo a decir que los músicos si son la “raza de bronce”, mas del 95% no cuenta con seguridad social, datos del INEGI; no son visibles pues su trabajo se compone en gran mayoría de eventos privados, festividades religiosas, sindicatos, comercios informales e incluso funerales, no emiten factura pues esto encarecería su costo.

En Los Ángeles, California el gobierno del Estado desde hace 5 meses le otorga 600 dólares semanales a todos aquellos que formen parte de la industria del entretenimiento, de la economía naranja, actores, músicos, interpretes, todos aquellos que forman parte de Hollywood, incluso a los operarios, solo por quedarse en casa durante la emergencia sanitaria.

En nuestro país desgraciadamente no han existido los incentivos, algunos créditos a la palabra, algún esfuerzo menor de gobiernos estatales, lamentable el futuro para mis hermanos músicos.

Carlos Arturo Martínez Negrete conocido como: “Carlos Lima” es productor musical e investigador sobre el patrimonio cultural. Twitter @charlylima.