Abrumados por el consumismo, y la forma como fechas que algunos consideran religiosas se han  convertido  en el gran negocio capitalista, -es preocuipante ver tanta gente en las tiendas y el derroche que se desprende-, la pregunta es si la fe que que presuntamente crea estas celebraciones, es solo el pretexto para derivar el verdadero propósito  a la vida material. Quienes han promovido a lo largo de siglos estas festividades, no eran indiferentes a esta forma de ser y las crónicas, la literatura, hablan de las grandes fiestas, los grandes jolgorios promovidos por la iglesia de Roma. Si cada cabeza es un mundo, la fiesta navideña que se celebra desde la noche del 24 de diciembre y se manifiesta plenamente el llamado Día de Navidad, el 25,  se expresa en millones en el mundo, de acuerdo a la visión de cada quien, a sus creencias, a sus  recuerdos y a las circunstancias que  viven en ese momento. Si algunos lo consideran un día universal no lo es en su totalidad por las diferentes creencias, ni en su concepción. Las diferencias de esa concepción  que existen en las religiones sobre la fecha de un redentor  mítico que adoran, sobre la nula referencia de  la biblia a la fecha de nacimiento real de un predicador como Jesús y la  mano que metieron los papas para cambiar los calendarios  juliano y gregoriano, ha creado confusión en esta festividad. Para localizar  un nacimiento tan lejano del que se agarró la era actual para fijar su edad, se basaron en cálculos de lo que dicen los libros bíblicos del Nuevo Testamento y ahí están calculando que si María y la mamá de Juan Bautista iban a tener un bebé hay que ver en que fechas y que diferencias de tiempo. De acuerdo a los más acuciosos, la diferencia entre  Jesús y Juan seria de cinco meses.  Autócrata la iglesia católica decidió fijar en definitiva el  nacimiento de Jesús la noche anterior al 25 de diciembre y el gobierno de Estados Unidos -igual de autócrata,- lo elevó a fiesta de recreo en 1870. En México, muy laicistas, pero el día se da de recreo también. Los mormones, los ortodoxos rusos, los Testigos de Jehová y otras religiones y sectas lo celebran en otras fechas en desacuerdo con  los papas que alteraron los calendarios.

EL LAICISMO BALUARTE DE LA SEPARACIÓN PÚBLICA, DE LAS CREENCIAS PRIVADAS

Cuando Benito Juárez e Ignacio Comonfort plantaron  la separación Estado-iglesia, otros países en el  mundo ya lo habían hecho. La posición de una iglesia intervencionista a partir de un dios en el que creen, invadía toda la esfera del estado, pero -ahí está el peine-,  lo hacía a partir de los mejores bienes, riquezas y decisiones políticas. La visión de un indígena culto como lo era Juárez advirtió perfectamente cuales eran los valores que estaban en juego y lo que era necesario hacer: cada quien a su lugar. Es lo que debe recalcar  el Congreso en su discusión sobre la ley de religiones, porque ese es un hito histórico con  el que México ha dado lecciones al mundo y evitado intervenciones muy  temporales y terrestres, pero basadas en seres celestiales. La  sorpresiva iniciativa de la senadora zacatecana  Soledad Luévano Cantú, -ariete de alguien, tal vez-, presentando una  iniciativa para que desaparezca de hecho esa diferencia y la iglesia tome la  misma prevalencia del estado,  no solo es un retroceso, sino que agrede al derecho moderno sobre la teoría del estado y trata de  dar fuerza a un sector religioso. En un país como es el caso de México, donde hay miles de denominaciones religiosas y muchos no creyentes y  agnósticos,  es una ofensa para la pluralidad de creencias, que singularmente miembros del propio episcopado han rechazado después de que el presidente López Obrador dijo tajantemente que no está de acuerdo. Sectores feministas  han preparado una carta dirigida a Olga Sánchez Cordero para pedirle que se exprese, porque quizá conocen que es religiosa. Pero están utilizando el caso de la senadora para generalizar en tormo a Morena, como lo han hecho algunos medios.. Entre ellas hay priístas que trabajaron con Peña Nieto.

A HUITZILOPOCHTLI REY DEL SOL, LO ADORABAN LOS AZTECAS EL 25 DE DICIEMBRE

Las grandes culturas mesoamericanas tenían sus creencias a partir de la propia naturaleza. La adoración de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra era a partir de la fuerza del astro rey que se expresaba en esa concepción. Los peruanos hacían lo  mismo en la cultura inca y en su  momento, los romanos tuvieron al sol como astro de adoración, siempre a partir de fenómenos naturales y cosas practicas -que también se veía en otras culturas -, como el solsticio de invierno y el cambio de estaciones. La inserción  pagana no tuvo la grandeza de la mitología griega que creo un  universo de dioses poderosos con  sus grandes historias, mitos y leyendas y terminamos con los actuales  Santa Claus, Papa Noel, San Nicolás, duendes, y todo tipo de personajes que carecen de una verdadera profundidad en su existencia. La historia prehispánica señala que su dios sol y de la guerra solía ser adorado los días que coincidían precisamente con el solsticio en el mes de diciembre y que los invasores tomaron como referencia esa adoración para cambiar de dios e impusieron el judío. El rito a los dioses aztecas, peruanos y de todos los lugares a donde llegaron, desapareció. Y tiempo después, el consumismo se convirtió en el verdadero dios.