Números del Poder
PACHUCA, Hgo., 19 de mayo de 2026.- Destacan en Hidalgo los tenores pachuqueños Humberto Cravioto, Carlos Galván y Fausto Villagrán, se han desenvuelto en diferentes escenarios. Galván en la escena operística en México y en el extranjero; Cravioto, en la ópera y en la interpretación de la música mexicana con composiciones de María Grever, Agustín Lara, Alfonso Esparza Oteo, boleros cubanos, tangos, por mencionar algunas; compartió escenarios con Fernando de la Mora y José Carrera, entre otros. Fausto Villagrán, considera haber iniciado su carrera profesional como cantante de música tradicional mexicana a los 13 años de edad, con quienes él llama sus compañeros de la Plaza Garibaldi.
Villagrán, cuenta con un espectáculo que integra una parte del enorme repertorio de las composiciones de Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri. Tiene los derechos para interpretar y presentar a los icónicos personajes como el Grillo Cantor, La Patita, El Ratón Vaquero, Ché Araña, La Muñeca Fea, El Señor Tlacuache y más. Con el espectáculo de Cri-Cri, en sus inicios recorrió infinidad de primarias de manera muy sencilla con un piano, violín, flauta y una decena de títeres. La producción creció, la inversión también y ahora este espectáculo se presenta con orquesta sinfónica y muchos más personajes entre títeres y botargas, encanta a infancias y a grandes. Lo ha presentado en las ciudades de México, Guadalajara y su natal Pachuca.
Fausto tiene la convicción de que es muy importante cantar para las infancias, que conozcan nuestra música raíz y si les gusta empiecen a amarla, por eso lanzó el disco México Lindo y Colorido (Rancheras pa´los Chilpayates), en el cual se puede escuchar El Ratón Vaquero, El Oso Carpintero, El Gato Viudo, El Piojo y La Pulga, y Las mañanitas, en la plataforma Spotify. En 2025, en la misma plataforma, lanzó Rancheras pa´las Almas, ahí recoge canciones que recrean la cosmogonía mexicana sobre la muerte, destacando La Calaca y La Llorona.
Se pone un poco nostálgico cuando comenta que canta desde niño en su casa y en la iglesia, por venir de una familia ortodoxamente religiosa. En casa escuchaba a Caruso -que fascinaba a su abuela- la música vernácula, así como música de concierto de las y los compositores mexicanos.
Con larga trayectoria, él está consciente de que no ha sido fácil construir una carrera de casi dos décadas y media. Hubo carencias y mucho trabajo, pero ha ganado espacios, presencia y una fiel audiencia. Se considera un tenor totalmente resiliente, desempeñó una infinidad de labores para pagar sus clases de canto en la Ciudad de México; realizó diferentes trabajos para financiar las producciones de sus espectáculos, se considera un artista independiente que ha nadado a contracorriente, se ha mantenido a flote y ha salido avante.
Tiene un lugar bien ganado en la ópera, pero confiesa estar profundamente enamorado de la música vernácula mexicana, “la ranchera” como le gusta llamarla. Existe una mujer que le hizo amarla desde pequeño y esa fue la voz de Aída Cuevas a quien conoció en El Tenampa y enseguida lo amadrinó. Tuvo una oportunidad histórica en la “Gala México Canta” de Telefórmula en el Lunario del Auditorio Nacional en diciembre de 2018, fue reconocido como La Voz Ranchera del Año.
En últimas fechas, Fausto Villagrán ha sido llamado a entrevistas radiofónicas y televisivas, a cantar en TV Mexiquense. Pero fue el pasado 25 de abril cuando recibió uno de los reconocimientos más importantes en su carrera: en el marco del Cuarto Encuentro Voces de la Canción Ranchera, 2026, en el Teatro Benito Juárez de Ciudad Juárez, Chihuahua, fue galardonado con la Medalla Aída Cuevas Grandes Voces de la Música Ranchera, reconocimiento al talento, pasión y entrega a la identidad mexicana en la música por 20 años; no obstante, Villagrán afirma que son 24 años de carrera. Fausto es un tenor joven, con 38 años de edad tiene ya una trayectoria considerable, ha pisado los escenarios del Palacio de Bellas Artes, la Sala Ollin Yoliztli, el Auditorio Moncayo de Zapopan, Jalisco y otros espacios; fue tenor de planta de la Banda Sinfónica de la Ciudad de México.
Dice sentirse muy agradecido con el reconocimiento de 20 años de dar su voz a la canción ranchera, muestra con mucho honor y orgullo su Medalla Aída Cuevas: un mapa dorado del estado de Chihuahua, adentro, de perfil, el rostro de Aída con sombrero de charra y ruana. Revela que le faltan palabras para expresar su gratitud y emoción, así que desde el fondo de su emoción atina a decir: “Orgullosamente mexicano, orgullosamente hidalguense, orgullosamente pachuqueño y orgullosamente del Barrio de Santa Julia”.
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