En medio de la mayor pandemia en siglos arrancó la elección más concurrida de la historia mexicana; proceso que servirá para renovar 15 gobiernos estatales, la Cámara de Diputados, 16 alcaldías de Ciudad de México y cientos de diputaciones locales y presidencias municipales.

Pero al mismo tiempo veremos la mayor simulación electoral de la historia y, sobre todo, el regreso de los llamados “partidos paraestatales” que no son otra cosa que groseros instrumentos legales para engañar al electorado.

En realidad, veremos la vuelta de la “política engañabobos”.

Y es que salvo los tres verdaderos partidos opositores –PRI, PAN y PRD–, el resto de la geometría partidista mexicana la componen “paleros” del partido en el poder –de Morena–, y sólo servirán para engañar a potenciales electores que se dicen cansados de las viejas siglas partidistas

Pero “el mayor palero” de todos –además del PT, PVEM, APN, Fuerza Social, PES y Fuerza México–, sin duda es el partido de Dante Delgado: Movimiento Ciudadano, que se presenta como opositor a Morena y al fallido gobierno de López Obrador cuando, en los hechos, es el mayor simulador de la elección del 6 de junio.

Y es que, tanto en política, como en el ejercicio del poder, la simulación y el engaño son herramientas fundamentales para engatusar a ciudadanos, electores o, en especial, a votantes incrédulos del papel del sufragio opositor.

Así, por ejemplo, el viejo PRI de los años 60 y 70 del siglo pasado creó lo que la voz popular llamó “partidos paraestatales” –PPS, PST y PARM–, para simular opositores que, en los hechos, no eran más que vulgares “paleros”, que terminaban por sumar sus votos a los del PRI en el Congreso.

Pero vamos paso a paso.

La expresión “palero”, en la jerga coloquial, es un mexicanismo que se traducen como aquel que oculta su respaldo a una pillería o un engaño.

Por ejemplo, en su primera acepción, la Real Academia define “palero” como “la persona que ayuda a estafar o engañar a otra, en un espectáculo teatral, de magia o en juegos de azar; un jugador que aparenta ganar con facilidad para atraer a las víctimas”.

En la segunda acepción, “Palero” se define como “quien acompaña a otro para festejar sus actos y aparentar que aquel cuenta con mucho apoyo”.

Y el mejor ejemplo de que Movimiento Ciudadano es “el mayor palero” de Morena y de Obrador, lo podemos ver en la más reciente encuesta de El Financiero –el medio que realiza las encuestas más serias–, en donde queda claro el papel de “engañabobos”, que juega el partido de Dante Delgado.

El ejercicio demoscópico de El Financiero repasa la contienda electoral en los 15 estados que renovarán gobierno local y –por lo menos en la mitad de ellos–, Movimiento Ciudadano aparece como factor clave para favorecer la victoria de Morena y, al mismo tiempo, la derrota del PRI, PAN y PRD.

Vamos a los ejemplos.

El caso emblema es Nuevo León, en donde el puntero es Adrián de la Garza, candidato de la alianza PRI-PRD, con 30% de las preferencias. Sigue la ex priísta Clara Luz Flores, candidata de la alianza Morena, PT, PVEM y Panal, con 26% de las simpatías.

El tercer lugar es para el panista Fernando Larrazábal, con 21% de la aceptación. Y en la cuarta posición aparece el impresentable Samuel García, de Movimiento Ciudadano, con 19 % de la intención del voto.

¿Cuál es el papel de Samuel García en la elección de Nuevo León?

Está claro que el senador con licencia por Movimiento Ciudadano tiene muy pocas posibilidades de triunfo. Aún así, su papel es engañar a los votantes indecisos, a los enojados con el PRI, el PAN y/o el PRD.

En la jerga futbolera se le llama “jalar la marca”, en el lenguaje de los magos, los tahúres y estafadores se le llama “palero” y en la elección, Samuel García es “el candidato engañabobos”.

¿Por qué?

Porque su partido y su candidatura nada tienen de oposición al partido oficial, a Morena, y menos a López Obrador. En realidad, Samuel García es un “candidato señuelo”, cuyo papel es quitar votos al puntero en Nuevo León y ayudar a la candidata de AMLO, Clara Luz Flores.

 Claro, ese fue el diseño original pactado en Palacio Nacional por López Obrador y Dante Delgado. Pero tal diseño cambió por el escándalo que vinculó a Clara Luz Flores, con la mayor secta global de abuso sexual.

El escándalo mandó a la lona a la candidata de Morena y favoreció a Samuel García, quien “cachó” los votos de los malquerientes del PRI, PAN y PRD. Al final de cuentas, como queda claro, Morena, sus aliados y, sobre todo Movimiento Ciudadano, son “la misma gata, sólo que revolcada”.

Un ejemplo casi idéntico es Campeche, en donde la ex priísta y experredista, Layda Sansores, es candidata de la alianza Morena-PT y encabeza las encuestas con el 42 % de las preferencias.

La segunda posición es para el candidato de la alianza PRI, PAN y PRD, Cristian Castro Bello, con el 29 % de las simpatías. Y, en tercer lugar, aparece el candidato de Movimiento Ciudadano Eliseo Fernández Montufar, con 18 % de la aceptación.

Aquí la historia se repite, ya que MC es un supuesto candidato opositor que “cacha” los votos de los electores que no quieren a Morena, pero tampoco al PRI, PAN y PRD. Pero al final, igual que en Nuevo León, Movimiento Ciudadano hace el juego de “palero” de Morena y de AMLO.

En Sinaloa se repite la película. El candidato de Morena y de un partido local es el ex priísta y experredista, Rubén Rocha Moya, quien encabeza las tendencias con 43 % de las preferencias, seguido por Mario Zamora Gastélum, candidato del PRI, PAN y PRD con el 41 % de las simpatías. El tercer lugar es para Sergio Torres Félix, de Movimiento Ciudadano, con el 8% de la aceptación.              

También aquí MC “cacha” los votos inconformes con PRI, PAN, PRD y Morena, pero al final favorece al partido de López Obrador.

Idéntica historia presenta Nayarit, en donde el puntero es el candidato de la coalición Morena, PT, PVEM y Nueva Alianza; Miguel Ángel Navarro, con 44% de las preferencias. Lo sigue la aspirante del PRI, PAN y PRD, Gloria Núñez, con el 22 % de las simpatías y, al final, aparece el candidato de Movimiento Ciudadano, quien tiene el 18 % de aceptación.

Igual ocurre en Tlaxcala, con la candidata Lorena Cuéllar, de Morena, PT, PVEM, Nueva Alianza y Encuentro Social, quien aparece con 48 % de las preferencias, contra el 38% de Anabel Ávalos, candidata del RI, PAN y PRD.

También aquí el papel de Movimiento Ciudadano es de esquirol, con la candidata Eréndira Jiménez, que reporta el 6 % de las simpatías.

Y la joya de la corona aparece en Sonora, en donde el “chapulín” y fallido secretario de Seguridad, Alfonso Durazo encabeza las preferencias, apoyado por la alianza Morena, PT, PVEM y PANAL.

Lo sigue de cerca, con el 38 %, Ernesto Gándara, candidato del PRI, PAN y PRD. Y muy lejos, con sólo 12 % aparece Ricardo Bours, de Movimiento Ciudadano, convertido en el “palero” para favorecer a Morena.

La radiografía anterior confirma que Movimiento Ciudadano es el moderno “partido paraestatal” en México y que Dante Delgado es el principal “palero” de López Obrador en las elecciones de junio próximo.

Sin embargo, aparece la pregunta obligada.

¿A cambio de qué, Movimiento Ciudadano juega el juego de “palero” de López Obrador?

Al tiempo.

Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.