¡Enojo femenil y gobierno inútil!

¿Es o no contra el gobierno de López Obrador la protesta de miles de mujeres que hoy no salieron a cumplir sus tareas habituales?

¿Es o no una protesta contra el propio presidente mexicano, en tanto jefe de las instituciones del Estado?

Los anteriores son dos puntos álgidos del debate en torno al llamado “#UnDíaSinMujeres”; protesta que rechaza la creciente violencia contra las mujeres y las niñas en México pero que, según las “miembras” del gabinete presidencial y de acuerdo con mujeres aplaudidoras del actual régimen, no va dirigido contra López Obrador y menos contra su gobierno.

Y es que “el paro de mujeres” metió en un severo conflicto de conciencia y hasta de identidad a no pocas señoras que –por convicción o por mantener su empleo–, se vieron obligadas a defender a su presidente, antes que el interés colectivo de las mujeres.

Y las contradicciones aparecieron no solo entre mujeres periodistas que se asumen como “soldadas” del presidente, sino entre las “miembras” del propio gabinete presidencial.

Por ejemplo, las señoras Carmen Aristegui y Azucena Uresti –entre otras reputadas conductoras de radio y televisión–, se encargaron de machacar, hasta el cansancio, que la protesta femenil de “Un Día Sin Mujeres” no era contra el gobierno de López y menos contra el presidente.

Toda esa perorata para tratar de conciliar su postura a favor del reclamo de las mujeres, pero en defensa “del macho” de Palacio.

A su vez, la titular de Gobernación, la ex ministra Olga Sánchez Cordero, encabezó a las “mujeres del gabinete” presidencial quienes, la tarde del pasado jueves, ofrecieron conferencia de prensa para mostrar su solidaridad “con las mujeres”, para hacer acto de fe “feminista” pero, sobre todo, para defender al vapuleado presidente Obrador.

Ahí, y luego que todas se dijeron “feministas” y que alardearon que AMLO es el “presidente más feminista”, Olga Sánchez Cordero dijo que, en efecto, las mujeres están “muy enojadas por las distintas violencias”, pero de inmediato aclaró a gritos que tal enojo no es contra el gobierno y tampoco contra el presidente Obrador.

Por eso, de inmediato aparecieron las preguntas obligadas.

¿Entonces contra quien es el enojo de las mujeres, si no es contra el ineficaz gobierno de AMLO?

¿Es un enojo sólo contra los criminales y feminicidas; sólo contra los abusadores de mujeres y niñas?

¿O es un enojo contra los criminales y, al mismo tiempo, contra las instituciones del Estado y del gobierno que no son capaces de acabar con la impunidad que protege a esos criminales; instituciones incapaces de castiga a los abusadores de mujeres y niñas?

¿De qué diablos sirve un gabinete paritario, con más mujeres en la historia, si las instituciones que encabezan esas mujeres, son incapaces de brindar protección y seguridad a las mujeres?

Por eso volvemos a la pregunta inicial: ¿Es o no una protesta contra el gobierno de López Obrador?

La respuesta resulta un “sí” contundente, a la luz de la llamada “Gobernabilidad democrática”.

¿Por qué?

Porque, como muchas y muchos saben, la legitimidad de un gobierno no es sinónimo de eficacia. Y un gobierno ineficaz, como el de López Obrador, es un gobierno que avanza a pasos agigantados a la “ingobernabilidad”.

¿Y qué es la “ingobernabilidad”?

Precisamente la incapacidad del gobierno para mantener el equilibrio del sistema; equilibrio entre las obligaciones de las instituciones del Estado, electas de manera legítima –como es el caso del gobierno de Obrador–, y la aplicación eficiente de la vocación de servicio y de la ley.

Es decir, un gobierno incapaz para estimular el crecimiento económico, incapaz de contener la violencia, incapaz de crear empleos, incapaz de sancionar a las bandas criminales, incapaz de acabar con la impunidad, es un gobierno que irremediablemente avanza, a pasos agigantados, en dirección a la ingobernabilidad.

Y esa ingobernabilidad es la madre de la violencia contra las mujeres, las niñas y contra los ciudadanos en general.

Y el principal responsable de la ingobernabilidad que se vive en México es el presidente López Obrador, jefe del gobierno y del Estado y, al mismo tiempo, el jefe de las señoras “miembras” del gabinete, quienes tampoco hacen su tarea de manera eficaz y quienes también contribuyen a la ingobernabilidad y son culpables de la violencia contra las mujeres.

En pocas palabras, la protesta que hoy llevan a cabo millones de mujeres, es contra el inútil gobierno de López Obrador; gobierno que ha moldeado la peor ingobernabilidad en décadas.

Y solo los ciegos, sordos y fanáticos no lo quieren ver. Al tiempo.