Ráfagas: Crespo presume encuesta donde ni aparece
PACHUCA, Hgo., 15 de septiembre de 2025.- Luis Felipe Aguilar Villanueva plantea que una política (o norma) mal implementada es equivalente a una política mal diseñada, porque la ausencia de procedimientos claros y sanciones eficaces debilita el cumplimiento institucional.
En ese sentido, nos enfrentamos continuamente a intentos de rediseñar normas que pretenden resolver problemas estructurales, pero que no van acompañadas de políticas públicas, participación social y, sobre todo, financiamiento.
Se generan marcos legales ambiciosos, sin embargo, no transforman la realidad. Señalaría Villanueva que esas acciones constituyen un mal diseño y por ende a una deficiente implementación.
Muchas veces se busca resolver problemas sociales dándole más atribuciones y obligaciones a instancias gubernamentales, sin embargo, estas no corresponden a sus capacidades técnicas, financieras y humanas. Particularmente en el caso de los municipios donde hay asimetrías muy notorias.
Esa híper regulación puede convertirse en obstáculo para la eficiencia gubernamental, incluso estamos llegando a experimentar inflación legislativa.
La inflación legislativa se presenta por una proliferación normativa sin planeacion, la repetición o contradicción de las normas, inseguridad jurídica, falta de gobernanza e incluso el debilitamiento del estado de derecho. ¿Les parece conocido?
No toda la culpa es de los legisladores, la ciudadanía los medios, sus partidos, el propio sistema, influyen a que esto suceda. Actualmente de prioriza la cantidad por encima de la calidad, se exige trabajo con base en resultados cuantitativos, como el número de iniciativas presentadas y, sobre todo, la cantidad que fueron aprobadas. Esto condice a escenarios de legitimación política, aunque no se produzcan resultados reales.
Existe desconexión entre el diseño de las normas y sus procesos de implementación, con frecuencia no se utilizan adecuadamente las opiniones técnicas de quienes estarán a cabo de la ejecución y, además, no se determinan sanciones por el incumplimiento a la norma.
Legislar no debe ser un acto reactivo ni simbólico, se debe priorizar la calidad sobre la cantidad y favorecer el impacto social por encima de los dividendos políticos.
Debemos buscar leyes que correspondan a la realidad social e institucional, un marco jurídico claro, estable y comprensible resulta más eficaz que uno excesivo y dispersos. Legislar, en su sentido profundo, es lograr que la norma se convierta en resultados tangibles.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.