Ráfagas: Se reincorpora Canek al Infonavit
PACHUCA, Hgo., 24 de noviembre de 2025.- La inteligencia colectiva es una estrategia que surge cuando se articulan la ciudadanía, las empresas, los gobiernos y las organizaciones civiles. Funciona mediante procesos de innovación abierta en los que se plantean retos y las personas participan aportando ideas, proyectos o propuestas para su solución. Esta lógica reconoce que el conocimiento no solo pertenece al gobierno, sino que está en la sociedad y que, al comunicarlo, se generan soluciones más pertinentes, creativas y sostenibles.
Esta estrategia aplicada en cualquier entorno, impulsa la innovación combinando la participación en plataformas digitales con ejercicios territoriales. Rompe los esquemas tradicionales de consulta y abre espacios horizontales y dinámicos. La sistematización de la información permite un análisis ágil y profundo de las ideas ciudadanas, demostrando que la participación es el principal motor de esta metodología.
En México existen experiencias relevantes en esta materia. Por ejemplo, en la Ciudad de México, el Laboratorio para la Ciudad desarrolló una iniciativa con la finalidad de mapear el transporte público y sus rutas con apoyo ciudadano, generando insumos que permiten análisis y toma de decisiones. En Zapopan, la estrategia Mi Zapopan invitó a la población a proponer mejoras para paradas de transporte público y a la experiencia de quienes lo utilizan. En ambos casos, la ciudadanía asumió un rol activo en el desarrollo, aportando información, creatividad y perspectivas que se canalizaron hacia políticas públicas concretas.
Cuando se activa la inteligencia colectiva, aumenta la eficacia de los gobiernos, se fortalece la legitimidad de los planes y acciones, y se generan impactos positivos medibles. El análisis de cada propuesta ciudadana se convierte en un insumo de alto valor para la toma de decisiones y la priorización del presupuesto, favoreciendo intervenciones más precisas, pertinentes y socialmente validadas.
La cocreación profundiza la relación entre ciudadanía y gobierno, empodera a los actores sociales y permite la transferencia y sistematización del conocimiento. Demuestra que la colaboración es una herramienta poderosa para enfrentar retos urbanos complejos y para construir soluciones con mayor sentido de pertenencia y sostenibilidad social.
En un contexto donde las ciudades enfrentan desafíos ambientales, de movilidad, seguridad y calidad de vida, la inteligencia colectiva se consolida como una estrategia imprescindible.
La inteligencia colectiva reconoce que ninguna institución, por sí sola, puede resolver problemas complejos. El desarrollo depende de la capacidad del gobierno para escuchar, integrar y trabajar de manera colaborativa con actores diversos. Cuando se abre la puerta al conocimiento compartido, se multiplican las posibilidades de transformación.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.