Ráfagas: Crespo presume encuesta donde ni aparece
PACHUCA, Hgo., 22 de diciembre de 2025.- La filosofía surge al preguntarse el ¿por qué? de aquello que consideramos cotidiano, desde el ser y el estar, hasta la búsqueda de la finalidad, el ¿para qué?, o del deber ser, ¿cuál es la mejor manera de?. A partir de la formulación de preguntas y la búsqueda continua de respuestas se construyen las bases del pensamiento científico. La semilla que detona todo este proceso es la curiosidad.
Las preguntas adecuadas permiten generar respuestas pertinentes y actúan como detonantes de la creatividad, la innovación y de ideas que rompen paradigmas, impulsando avances científicos y tecnológicos.
Una pregunta potente estimula la reflexión, despierta la curiosidad, invita a la innovación, permite identificar las causas de los problemas, perfila soluciones y siembra procesos disruptivos.
Albert Einstein afirmaba: “Plantear nuevas preguntas, nuevas posibilidades, considerar viejos problemas desde un nuevo ángulo, requiere imaginación creativa y marca un avance real en la ciencia.” Con ello nos recuerda que una pregunta bien formulada es un hilo conductor capaz de expandir horizontes y generar nuevo conocimiento.
Las preguntas, sin embargo, no siempre nacen en ambientes controlados o en oficinas. Emergen en el territorio, en la sociedad, donde los problemas y las interacciones habitan como entes vivos. Steve Jobs lo expresaba con claridad: “Pon en marcha tu cerebro. ¡Las nuevas ideas surgen de ver algo, hablar con la gente, experimentar, hacer preguntas y salir de la oficina!”
Esta visión se vincula con el nuevo mantra de la administración pública mexicana: más territorio y menos escritorio. Aun cuando los datos y diagnósticos son indispensables, es en la interacción directa con las personas, en el territorio, donde se revelan con mayor claridad las soluciones.
La dialéctica en el territorio nos lleva a formular preguntas que definen tareas, visibilizan problemas y delimitan asuntos clave. Son preguntas que impulsan el pensamiento hacia adelante. Si la mente no genera preguntas de manera activa, difícilmente puede involucrarse en un aprendizaje profundo y significativo.
Recordemos siempre que una pregunta creativa no solo capta nuestra atención: nos coloca frente al desafío de encontrar mejores respuestas. Cada transformación profunda comienza con una pregunta capaz de incomodarnos, de movernos y de abrir futuros que aún no existen.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.