Ráfagas: Pachuca, otra vez sin agua
PACHUCA, Hgo. 21 de abril del 2026.- Existe una persistencia por no rendirse en cuestiones de cultura, ese es el caso de la única librería existente en el municipio de Tizayuca, Hidalgo. Si caminamos por la Avenida Juárez Sur de la cabecera municipal, a la altura de la Escuela Primaria que lleva el nombre del más emblemático poeta hidalguense y tizayuquense, Ignacio Rodríguez Galván -el primer romántico mexicano-, en la pared de enfrente se encuentra un edificio de un piso señalado con el número 216, en la planta baja hay un expendio de bicicletas y, arriba, en un espacio de escasos 120 metros cuadrados se aloja la librería “Voz”, tiene un balcón que te da, internamente, una sensación de frescura y, a la vez, transporta una luz cálida hacia las secciones de literatura infantil y juvenil.
El dintel de la puerta pintado de rojo y un cartel rojinegro con la figura de una mujer sosteniendo un libro en ambas manos en posición de lectura, anuncian que estás por entrar a la librería. Te recibe una escalera de granito gris, empiezas a subir y ya llevas el corazón acelerado, pensando si habrá un libro de tu autora o autor favorito, si encontrarás los temas que te gustan o con qué te vas a encontrar que no conozcas, sigues subiendo y aún no sabes el mundo que se te abrirá al subir el último escalón. En la entrada, como en todas las librerías que se precian de cautivar, hay una hermosa mesa redonda con las novedades, así que si eres una persona lectora o si no lo eres, también, te internas en un universo del cual te cuesta salir. Tus ojos giran en todas direcciones, hay otras mesas con pilas de libros, estantes bien ordenados, los hay grandes, medianos y pequeños con una excelente delimitación de sus secciones que te indicará si estás en el área de literatura fantástica, de horror, ciencia ficción o manga; se ofertan muchas sagas que le encantan a las juventudes, así como novela gráfica juvenil, comic, mucha literatura infantil y juvenil ilustrada, sin pasar por alto el primer libro de imágenes y texturas para las infancias de pocos meses e edad. La librería tiene una sección de literatura japonesa y coreana, ambas muy solicitadas por las juventudes. Dos imágenes de bulto en tela, la de Leonora Carrington cargando un gatito y la de Rosario Castellanos, enmarcan la sección de los libros de feminismo y cerca de ésta la de literatura de género. Voy con mi sobrino chef, quien descubre de inmediato la sección de gastronomía con libros de cocina mexicana, china y europea.
Las secciones básicas de toda librería las encontramos en “Voz”: historia, política, psicología, economía, derecho, ciencia, matemáticas, arte, pedagogía, religión, administración y narrativa: poesía, novela, cuento, biografía y ensayo. Todo es producto de la curaduría de la propietaria y no podía faltar un librero especializado, quien atiende con presteza y calidez.
El origen del nombre de la librería se remite a vox populi que significa la voz del pueblo, pero al no ser entendido por la burocracia municipal en el momento del registro administrativo, su dueña decidió dejar atrás la locución latina y registrarla como “Voz”. Concebida como la voz del pueblo a través de las letras.
Con ocho años de antigüedad, la librería “Voz” es una empresa de Alejandrina Ponce Avilés, para quien no ha sido fácil mantenerse en el mercado como librera, por diversas razones sean de índole educativo y cultural o económicas y burocráticas, tiene claro que si no fuera la propietaria del inmueble no podría mantener el costo de la librería, pues hay días en que sus ventas no llegan a 200 pesos; no obstante, no ceja en alcanzar su sueño de lograr un Tizayuca lector. Su espacio también tiene un foro en el cual se presentan libros, obras de teatro para infancias, cuentacuentos y todo lo que la comunidad le quiera proponer, actividades que por lo general se realizan los sábados y domingos de manera gratuita. Ella es politóloga por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reforzó su formación en El Colegio de México y posteriormente realizó su maestría en Francia en la Université de Paris III (Sorbone Nouvelle). Ahí desarrolló diversas investigaciones sobre las formas de supervivencia que adoptan con esfuerzo y creatividad las clases más pobres de México, los grupos marginados en todos los sentidos, los abandonados de los bienes públicos como los servicios de salud, educación y empleo formal, un tema que rechazó financiarle el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías de México (CONACYT), pero el gobierno francés le otorgó una beca.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.