Ráfagas: PT, oportunismo político
PACHUCA, Hgo., 1 de septiembre de 2026.- “El piano no solo es un compañero y un amigo; ha sido esa parte de mi vida,sin la cual yo no podría vivir”. MTR Matesa tuvo a Pachuca como un referente por sus primeros pasos en la música y su niñez, libre y alegre, en un Pachuca de finales de los años veinte y principios de los treinta del siglo XX.
En una entrevista que realiza un medio hidalguense, a María Teresa Rodríguez (por demás interesante), la lleva a rememorar su infancia en Pachuca; no obstante que la mayor parte de su vida residió en Ciudad de México cuando no estaba dando conciertos en Europa, Estados Unidos o en algún país o ciudad de Latinoamérica.
Sus recuerdos vuelan por las calles de Hidalgo, donde afirma “haber nacido sin tener claro en qué casa”, y rememora su mudanza a la calle de Arista 15, frente a la iglesia de San Francisco, una casa soleada con muchas flores; después, dice, se cambiaron a la calle de Comonfort, que, en sí, es un callejón, cercano a la muy célebre calle de Guerrero, al estar cercano del mercado de Barreteros, que, también, inunda su memoria de aromas y sabores.
Entre los años de 1957 y 1958 continuó viajando y realizando conciertos como solista. Varias de sus giras en la República mexicana y Estados Unidos, con la Orquesta Sinfónica Nacional de México, bajo la dirección de Luis Herrera de la Fuente: en Ciudad de México, en Guadalajara se presentó en el Teatro Degollado, en Guanajuato, en el Teatro Juárez, donde fue muy bien recibida.En 1960, el compositor y director de orquesta Carlos Chávez invitó a María Teresa a integrarse como pianista en el Taller de Composición que él tenía en el Conservatorio Nacional de Música. Chávez, conocedor de su virtuosidad y capacidad interpretativa de piezas de alta dificultad técnica, sabía que nadie como ella manejaba el teclado en el México de ese momento, por eso le pide que interprete las obras que sus alumnos van componiendo en el camino, piezas que María Teresa lleva al piano sin tener ensayo previo, tal como iban saliendo las partituras de cada sesión del taller.
Así, interpretó piezas recién escritas de Jesús Villaseñor, Humberto Hernández Medrano, Mario Lavista y Eduardo Mata, quien a la postre, la dirigió en diversos escenarios.María Teresa Rodríguez se incorporó de lleno como docente al Conservatorio Nacional, convirtiéndose a partir de su particular pedagogía en formadora de talentos musicales quienes años después destacaron de manera virtuosa en México, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
Entre los más destacados se encuentran Mauricio Náder Schekaibán, Eva Alcázar, Tonatiuh de la Sierra, Alejandro Chehín Salinas, Beatriz Cadena Jiménez, Beatriz Helguera Snow, Lázaro Azar Boldo, Magdalena Noguera, entre otros.Se convirtió en cofundadora en 1965 de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPIN) junto a su primer director el maestro Guillermo Orta Velázquez, con el estreno, el 4 de abril, con el Concierto para Piano y Orquesta número 1 en mi menor, opus 11, de Chopin, en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet.
Así, por varios años, María Teresa fue la solista oficial de esta orquesta.Fue la primera mujer en dirigir el Conservatorio Nacional de Música de 1988 a 1991. Se inscribió para aspirar al cargo y ganó por votación mayoritaria ante tres mujeres más. Puso orden en la institución y aplicó la disciplina que toda y todo profesional de la música debe tener. Lidió con el sindicato de trabajadores, con el sindicato de músicos y con el propio alumnado que faltaba a la disciplina escolar, porque Matesa aseguraba que “en el arte, el talento no lo es todo”.
Detectó un problema en la eficiencia terminal y trabajó con ahínco, de tal manera que logró la titulación del alumnado con mayor rezago. Intentó realizar algunos cambios en el plan de estudios, que tenía más de 10 años sin una sola reforma; sin embargo, a pesar de contar con la autorización de la Secretaría de Educación Pública, un grupo de docentes conservadores no se lo permitió.
Amó tanto a la institución, y trabajó notablemente para ella, que impartió cátedra durante 40 años de manera consecutiva.
Nota: varios de estos datos se tomaron de la entrevista de Javier Peralta para Radio y Televisión de Hidalgo, del programa Al Tiempo, del año 2009.