Economía de la Cultura
PACHUCA, Hgo., 20 de octubre de 2026.- En septiembre de 2026, estudiantes de secundaria franceses se manifestaron por la baja calidad educativa. En octubre, a ellos se sumaron los chalecos amarillos y otros colectivos que protestan contra el alto costo de vida. El fenómeno no es menor. El ciudadano común se percibe olvidado por el Estado y canaliza ese malestar mediante la protesta, espacio que ha sido instrumentalizado por grupos radicales que buscan desestabilizar el orden público, convocando a acciones violentas a través de redes sociales.
Lo ocurrido en Francia no es un hecho aislado, sino la manifestación contemporánea de la ruptura del contrato social.
El contrato social es el pacto por el cual los individuos ceden parte de su libertad natural a un ente soberano a cambio de orden, seguridad y bienestar.
Para Jean-Jacques Rousseau la soberanía reside en la voluntad general. El gobierno es un simple ejecutor. Si se aparta de esa voluntad, se deslegitima. El Artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos recoge esta idea: la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo.
Desde esta tríada, la protesta no es una anomalía, es un indicador jurídico-político de que el pacto está siendo cuestionado.
Francia es la segunda economía de Europa, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear. Sin embargo, desde 2017 la percepción ciudadana es de pérdida de poder adquisitivo.
A título ilustrativo, el combustible más utilizado pasó de 1.12 euros por litro en 2017 a un promedio superior a 2.21 euros en la actualidad. Una canasta alimentaria mensual para una familia de cuatro integrantes que en 2017 podía adquirirse con 600 euros, hoy requiere cerca de 900 euros. Esto representa un incremento de 350 a 400 euros mensuales, equivalente a entre 7,250 y 8,280 pesos mexicanos, sin un aumento salarial proporcional.
El resultado ha sido la proliferación de oficinas de ayuntamientos y de turismo incendiadas, vehículos quemados, saqueos a tiendas departamentales, decenas de heridos, cientos de detenidos y la pérdida de vidas humanas.
El gobierno francés enfrenta además factores exógenos: la inversión en el apoyo a Ucrania en el conflicto con Rusia, el deterioro de la relación bilateral con Estados Unidos con efectos en la Unión Europea y una política migratoria que ha superado la planeación estratégica de un Estado de primer mundo.
La historia demuestra el efecto contagio. El movimiento del 2 de octubre de 1968 no inició en México. Nació en Francia en mayo de 1968, transitó a Estados Unidos y llegó a México en julio del mismo año, donde encontró la respuesta más violenta.
Hoy en México existen focos de tensión similares. Trabajadores del IMSS han realizado mítines, manifestaciones y cierres de vialidades exigiendo mejores condiciones laborales, incrementos salariales y abasto de medicamentos.
Los indicadores económicos muestran una tendencia análoga. La gasolina magna pasó de 18.30 pesos por litro en 2018 a 24.00 pesos en 2026. De acuerdo con datos del INEGI, la canasta básica por persona pasó de $1,586 pesos en diciembre de 2018 a $2,571 pesos en la actualidad. Es decir, mil pesos adicionales solo en alimentación, sin considerar transporte, vivienda, educación y servicios médicos.
La administración familiar ha tenido que optimizar recursos para sostener el mismo nivel de vida en un contexto inflacionario.
Desde la administración del presidente Vicente Fox se instauraron pensiones para adultos mayores, cuyo padrón ha crecido de forma considerable a partir de los gobiernos morenistas. Se estima que cerca del 6% del Producto Interno Bruto se destina a programas asistenciales de apoyos económicos, que incluyen becas para diversos sectores de la población.
Si bien estas políticas tienen un fin redistributivo legítimo, plantean un problema de sostenibilidad desde la teoría del contrato social rousseauniana. Cuando el Estado funda su legitimidad exclusivamente en la distribución de recursos sin estudios de focalización, sin generación de riqueza y sin responsabilidad intergeneracional, crea una legitimidad frágil.
La deuda externa creciente, cuyos intereses en ocasiones superan la capacidad de amortización del capital, es un compromiso adquirido sin consulta directa al titular de la soberanía, pero cuyos efectos recaerán en generaciones futuras. Como establece Locke, comprometer la propiedad futura sin representación rompe el vínculo fiduciario.
El día que el Estado no cuente con recursos para sostener el asistencialismo generalizado, el sector acostumbrado a recibir apoyos sin contraprestación saldrá a las calles. Lo que hoy se observa en Francia será entonces una escala menor de lo que podría ocurrir en México.
En el tema de pensiones debemos considerar que la legitimidad de un gobierno no se mide solamente por cuánto distribuye, sino también por su capacidad para generar las condiciones que permitan sostener ese bienestar sin hipotecar el futuro. La pregunta no es si México debe mantener sus programas sociales, sino cómo garantizar que sean financieramente sostenibles, socialmente eficaces y compatibles con el crecimiento económico y la justicia entre generaciones.
Podemos concluir que las protestas en Francia deben leerse como una crisis de legitimidad, no solo como un conflicto económico. Es la voluntad general reclamando el cumplimiento del pacto.
Debemos entender que el contrato social no se rompe con violencia, se rompe antes, cuando el Estado deja de garantizar condiciones materiales dignas. México no está lejos de ese escenario. La combinación de inflación acumulada, salarios estancados y una política social basada en asistencialismo por medio de apoyos económicos no focalizados y deuda creciente constituye un riesgo sistémico.
La advertencia del refran “cuando veas las barbas de tu vecino cortar echa las tuyas a remojar” es jurídicamente vigente: observar la ruptura del pacto en otro Estado obliga a revisar el propio. La sostenibilidad fiscal y la focalización efectiva de los apoyos son condiciones para preservar el contrato social mexicano.
En 1968 el fenómeno francés tardó dos meses en llegar a México; las protestas por los altos costos de vida que hoy vive Francia ¿cuánto tiempo tardarán en reproducirse en México?
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.