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PACHUCA, Hgo., 5 de octubre de 2026.- Para que haya gentrificación en una zona urbana deben estar ocupados los inmuebles; y los nuevos desarrollos son clasistas porque ayuda a las clases sociales.
Así respondió el presidente del Grupo Carso, Carlos Slim, al mensajero del gobierno estatal que manifestó una preocupación legítima a través del secretario de Arte y Cultura.
Fue el hombre más rico de México, y de los más adinerados del mundo, que muy a su estilo explicó los puntos más relevantes del proyecto de desarrollo inmobiliario en Paseo San Fracisco.
La presentación se realizó en el patio del Palacio Municipal sin el tradicional formato aburrido oficialista del maestro de ceremonias y discursos aburridos; fue algo parecido a una charla.
Para el presidente del Grupo Carso, del Grupo Financiero Inbursa y de América Móvil, invertir en un proyecto de rescate de un Centro Histórico como el de Puebla, no es nuevo, hizo lo propio con Andrés Manuel López Obrador en el gobierno de la CdMx.
En el caso de Puebla la zona de interés del Grupo Carso es la zona de San Francisco, y se extiende a los barrios de El Alto, Analco y La Luz por el impacto de la derrama económica en la zona y la mayor plusvalía.
En el rescate del centro comercial San Francisco, el resideño de otros inmuebles, la edificación de 700 viviendas verticales y la instalación de centros recreativos y culturales, Grupo Carso invertirá 4 mil mdp, generará mil 200 empleos directos y 2 mil 500 indirectos.
Carlos Slim es uno de los hombres de negocios afortunados, un empresario transexenal, que lo mismo invirtió en los sexenio del PRI, el PAN o con Morena.
Coincidentemente con el anuncio de la inversión para Puebla, gobernado por Morena, en la reciente edición de la revista Proceso, establece que las empresas de Carlos Slima han logrado en los últimos 25 años utilidades netas por 400 mil millones de pesos.
¿Y en qué sexenio cree que le ha ido mucho mejor al hombre más rico de México?, pues en las administraciones del gobierno de primero los pobres, con López Obrador, y en los dos primeros años de Claudia Sheinbaum.
En el artículo publicado en Proceso, con toda la jiribilla que el caso amerita, destaca que “el morenista Andrés Manuel López Obrador ofreció terminar con el neoliberalismo y separar el poder político del poder político”.
Pero son los gobiernos de la Cuarta Transformación del líder mesiánico que pedía acabar con la “mafia del poder” y de los “empresarios voraces”, etcétera, los que más lo han favorecido.
Las empresas -e inversiones- de Slim obtuvieron con AMLO (2019-2024) utilidades netas por 86 mil 83 millones de pesos, destacan inversiones en proyectos como el Tren Maya.
Y para el 2025, en el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum, las utilidades netas conjuntas de las empresas de Slim superan los 8.8 mil millones de pesos, de los cuales 8.7 mil mdp corresponden al Grupo Carso, documenta la revista.
Que invierta en Puebla el empresario más rico de México no debería extrañar, a eso se dedica, hacer negocios; la ciudad capital del estado está por lo menos en el interés de un conglomerado de empresas.
En fechas recientes el grupo Automotriz de los cuatro aros, Audi, destacó los primeros diez años de haberse instalado en el estado para fabricar autos de lujo de exportación al mercado estadounidense.
Y quizá sea las últimas grandes inversiones en Puebla, la automotriz, que supera cualquier otro arribo de inversión significante.
En la era de los gobierno de la Cuarta Transformación, este tipo de inversiones y proyectos, son nulas, empezando por el sexenio perdido del difunto Luis Miguel Barbosa Huerta.
Después de la inversión privada de Audi, por su relevancia, el anuncio de la inversión de 4 mil millones de pesos del Grupo Carso en una administración municipal morenista, es plausible, ante la sequía prolongada de capital nacional y foráneo relevante, se había prolongado.
Si políticamente el golpeteo digital a la inversión privada anunciada por Grupo Carso les rinde frutos a quienes la promueven, deben considerar el efecto, porque al pegarle a Carlos Sliam atropellan a López Obrador y a Claudia Sheinbaum.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.