Control de daños
“Una historia de horror gótica… un cuento de cinismo, arrogancia y monstruosidad moral”
PACHUCA, Hgo., 1 de noviembre de 2026.- Así lo dijo en su momento el escritor Carlos Monsiváis al referirse al halo de misterio que rodeó la muerte de Nelly Campobello; poetisa, escritora, coreógrafa y escritora. La única autora de la Revolución Mexicana que decidió dedicarse a estas bellas artes al finalizar dicho conflicto…
Nacida con el nombre de pila de Francisca Ernestina Moya Luna, Nelly Campobello, nuestra adelita de las artes escénicas era originaria de Villa de Ocampo Durango el 7 de noviembre de 1900, donde vivió parte de su infancia para luego trasladarse a Parral Chihuahua. Tras la muerte de su madre, se mudó junto con su hermana Gloria a la Ciudad de México a finales de 1923, en donde descubrió la danza, considerándosele como la primera Prima Ballerina de ballet de México.
Sobre su nombre artístico se dicen muchas versiones; la mas popular es que adoptó el pseudónimo de “Nellie” de una perrita que tenía como mascota su mamá en su terruño norteño, y Campobello de una variante compuesta del primer apellido de su padrastro, Jesús Campbell Morton.
Fue la maestra de bailarines, escenógrafos y bailarinas destacados en el medio nacional como internacional. En 1937 fue designada directora de la Escuela Nacional de Danza, cargo que ocupó hasta 1984.
Como escritora es autora de varios poemas y cuentos dentro del que destaca “Las manos de mamá” (1937), “¡Yo!”, su primer libro de poemas (1929), y “Cartucho, relatos de la lucha en el norte de México” (1931).
En el ámbito intelectual y artístico se movió como pez bajo el agua, siendo entrañable amiga de Diego Rivera y de José Clemente Orozco, de los cuales heredó como obsequios invaluables pinturas y lienzos. Algunas de las cuales estuvieron implicadas en el entramado de su muerte, aparentemente de un infarto, el 9 de julio de 1986 en el municipio de Progreso de Obregón, Hidalgo.
Cabe señalar que este hecho no se dio a conocer de inmediato, pues desde 1984 fue trasladada a nuestro municipio por su representante artístico y su esposa, argumentando su edad avanzada y deficiente salud, donde la mantuvieron cautiva en calidad de inquilina en el “Hotel Progreso” por más de un año. Mientras ambos lucraron con su nombre y disponían de su patrimonio.
Ante su desaparición, el gremio de artistas y la Secretaria de Cultura agotaron esfuerzos, dando así con su paradero a finales de la década de 1980. Después del peritaje y del castigo a los culpables los restos de Nelly fueron exhumados y se trasladaron a su tierra natal donde descansan desde entonces.
Sin embargo, este triste hecho nos debe de motivar a la reflexión sobre la importancia de la cultura, las artes y la vida. Vida que una Nelly Campobello vino a dejar en tristes condiciones a este municipio y que hoy, pese a algunos esfuerzos y homenajes, está presente a través del paisaje urbano en una pintura mural, precisamente sobre una de las avenidas más importantes; la calle 16 de Septiembre a la altura de la contra esquina del parque Ferrocarril.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.