Ráfagas: Chapulineo partidista
PACHUCA, Hgo., 20 de agosto de 2026.- El pasado mes de abril, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del Gobierno Federal dio a conocer los Pre-Criterios del paquete fiscal 2027. En dichos criterios se estima un crecimiento económico de 1.9 a 2.9 por ciento; que los ingresos tributarios crecerán 2.8 por ciento; que la deuda se ubicará en el 55 por ciento del PIB; que se continuará con un proceso de normalización fiscal del déficit presupuestal; se anticipa una priorización del gasto social y la inversión estratégica vinculada con el Plan México y, finalmente, Hacienda reconoce que los ingresos petroleros seguirán expuestos al precio internacional.
Por otro lado, algunos especialistas y periodistas anticipan que nuevamente el paquete fiscal no vendría acompañado de una gran reforma fiscal ni de nuevos impuestos, sino de un endurecimiento en la fiscalización; es decir, el gobierno cobrará de manera más agresiva y eficaz los impuestos que les corresponde pagar a las y los ciudadanos. Lo anterior deriva de que el Gobierno Federal enfrenta el reto de reducir el déficit y la deuda y, al mismo tiempo, aumentar la inversión pública que le permita un mayor crecimiento económico al país, indicador que, en mi opinión, no tendría que quitarle el sueño a este gobierno, pero será en otra entrega cuando aborde este tema.
Para continuar, primero definiremos dos términos. El primero, ingresos tributarios: son aquellos recursos que el gobierno obtiene del cobro de impuestos; el segundo, déficit fiscal: es cuando el gobierno gasta más de lo que obtiene mediante sus ingresos públicos. De acuerdo con esta última definición de déficit fiscal, es a través de la deuda que el gobierno trata de compensar los recursos que requiere para la totalidad de sus gastos.
Dicho lo anterior, analicemos el comportamiento de los ingresos federales del periodo 2008 al 2025, particularmente de los ingresos tributarios y los ingresos que derivan de financiamientos (deuda). Durante este periodo y, de acuerdo con información de cada una de las cuentas públicas de cada ejercicio, los ingresos totales del Gobierno Federal han pasado de 2.6 billones en 2008 a 8.3 billones en 2025. Durante el mismo periodo, los ingresos tributarios han representado el 61.71 por ciento; por su parte, los ingresos derivados de la deuda han representado el 16.42 por ciento. El resto de los ingresos proviene de otros conceptos, como derechos, productos y aprovechamientos, entre otros.
Durante el periodo 2008-2012, encabezado por el gobierno panista de Felipe Calderón, los promedios de recaudación de los ingresos tributarios y los ingresos derivados de la deuda fueron del 49 y 14.32 por ciento, respectivamente. En la siguiente tabla se describen dichos promedios:

Por su parte, durante el sexenio del gobierno priista de Enrique Peña Nieto, los promedios de ingresos tributarios y deuda fueron del 60.96 y 12 por ciento, respectivamente, como se muestra en la siguiente tabla:

Finalmente, durante el periodo 2019-2025, de los gobiernos morenistas encabezados por López Obrador y Claudia Sheinbaum, los promedios de los ingresos tributarios e ingresos derivados de la deuda son del 66.17 y 18.23 por ciento, respectivamente. Lo anterior se muestra en la siguiente tabla:

Con esta información se puede concluir que, si bien es cierto que los gobiernos morenistas han sido más eficaces en la recaudación de los ingresos tributarios, también es cierto que han sido los gobiernos que más ingresos han obtenido a través de la deuda pública, con 6 puntos porcentuales por encima del promedio del sexenio que los antecedió, de Enrique Peña Nieto. Por otro lado, estos datos evidencian al gobierno panista encabezado por Felipe Calderón, toda vez que el promedio en la recaudación de los ingresos tributarios es el más bajo de los tres aquí señalados, por debajo del 50 por ciento del total de los ingresos, y los ingresos derivados de la deuda se ubican por encima de los de la administración priista.
Se tiene previsto que el próximo 8 de septiembre el Gobierno Federal presente ante el Congreso de la Unión su iniciativa de paquete fiscal para el año 2027. En mi opinión, no espero grandes cambios, aunque deseo que los hubiera. México requiere una reforma fiscal que le permita a esta administración una mayor recaudación de sus ingresos tributarios y, paralelamente, disminuir los ingresos que derivan de la deuda para lograr el tan anhelado balance presupuestal y la ausencia de déficit fiscal. Pero esta reforma debe ir encaminada a aquellos que se encuentran en la informalidad, aquellos que no están cumpliendo con el mandato constitucional establecido en el artículo 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que es obligación de los mexicanos contribuir para los gastos públicos de la Federación, los estados, la Ciudad de México y el municipio en que residan, de manera proporcional y equitativa conforme a las leyes.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.