Que se vaya Taddei
PACHUCA, Hgo., 07 de julio de 2026.- Tulancingo de Bravo ha hecho grandes aportaciones a la cultura universal, válgame decirlo, un pueblo que ha mostrado su legendaria cultura prehispánica, lugar donde también se han encontrado pinturas rupestres. Así como grandes aportes a la literatura en la obra varia de Ricardo Garibay; las letras de Agustín Ramos, quien explora temas históricos y contemporáneos donde el protagonista es Hidalgo y su gente; el músico Francisco Barrios, El Mastuerzo, quien cuenta con una carrera prolífica en el rock nacional, así como una gran lista de personas creadoras jóvenes.
Hoy vamos a mirar a un personaje que ha sido ninguneado por la intelectualidad centralista del país y hasta del propio estado de Hidalgo: Rodolfo Guzmán Huerta, quien nació en Tulancingo el 23 de septiembre de 1917. A los seis años de edad su familia lo llevó a residir al Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Inició su participación en la lucha libre a mediados de los años treinta del siglo pasado, con los nombres de Rudy Guzmán, Hombre Rojo y El Murciélago II, pero su debut es considerado hasta 1942 ya como Santo. Llegó a ser campeón en la lucha en peso Welter, y se constituyó como un personaje de gran arrastre popular. En los años cincuenta saltó al cine con sus protagónicos en películas de lucha libre, considerándose más de 50 en su haber.
En México, la tradición del cine de lucha libre inició con el director Chano Ureta, con películas como La bestia magnífica (1952) y El monstruo resucitado (1953); a las películas de El Santo, también le anteceden El luchador fenómeno,de Fernando Cortés y Huracán Ramírez de Joselito Rodríguez.
En 1958, Rodolfo Guzmán, en su personaje de El Santo, filmó dos películas en La Habana: Santo contra hombres infernales y Santo contra Cerebro del mal, las primeras de varias decenas más, su última aparición cinematográfica la tuvo en 1982, siendo también el año de su retiro de la lucha libre, dos años antes de su muerte. En la amplia filmografía de El Santo, encontramos muchos dones y habilidades: es inteligente, persuasivo, hábil en la lucha libre para doblegar al enemigo, siempre en pos del bien en la tierra. Sus películas se enmarcan en la ciencia ficción, con el uso de una tecnología futurista; asimismo, está inserto en el cine del horror y del misterio. El Santo se puede teletransportar, viajar en el tiempo, entablar comunicaciones en tiempo real a través de televisiones y teléfonos inteligentes, usa micrófonos que caben en la tapa de una pluma, pelea con personajes del pasado, del presente, del espacio, monstruos, vampiros, científicos y momias, entre otros, esa visión futurista de los años 50, 60 y 70 recreada en este género del cine mexicano fue lo que atrapó a críticos, cineastas y públicos en general en otros países donde se proyectaron diversos filmes.
Para cinéfilos, personas del ámbito cinematográfico o críticos de Francia, Inglaterra, Estados Unidos e Italia las películas de El Santo dirigidas por Benito Alazraki, Joselito Rodríguez, René Cardona, Alfonso Corona Blake, Federico Curiel, fueron altamente valoradas al grado de convertirse en cine de culto reconocido, incluso, como surrealista, pero también como ciencia ficción y de horror. El cineasta Tim Burton, quien declara su amor por la cultura popular de nuestro país, confiesa tener la influencia de la filmografía de El Santo en su desarrollo profesional. Un contraste con las declaraciones de un indolente director de la Cineteca Nacional quien justificó el no realizar un ciclo de homenaje a El Santo por considerarlo “mal cine”, “comercial” y que no cumplía con las exigencias de la política cultural del recinto.
Mientras en el “centro de la cultura” se le rechazaba, en la Casa de Cultura de la Ciudad de Puebla, en ese mismo 2017, se presentaba una exposición dedicada al centenario de su nacimiento, con una curaduría impresionante que ilustraba sus triunfos en la lucha libre, su historieta -realizada por José G. Cruz- y su filmografía: con fotografías, carteles, máscara y diversos objetos personales del conmemorado.
Es de valorarse el museo de El Santo que se encuentra en Tulancingo de Bravo, ahí podras ver también sus películas como El Santo contra las momias de Guanajuato, Santo contra las mujeres vampiro, El Santo contra los Zombies y otras más; sin embargo, la difusión cultural y turística de tan importante recinto, le queda mucho a deber.
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