La menor cantidad de mexicanos vivos hemos sufrido el terremoto del 85, el de 2017, una pandemia de Influenza, dos crisis globales originadas en abusos del sector financiero mundial, devaluaciones de nuestra moneda, al menos tres crisis económicas hechas en México y ahora una pandemia mundial que es la más grave que haya vivido la raza humana en toda su historia si la medimos por la cantidad de humanos en posibilidad de un contagio del Covid 19.

Todas las naciones se han visto terriblemente afectadas. Hay muy pocas que se hayan salvado de las consecuencias de salud y en su economía.

México se perfila por ser una de las más afectadas con el mayor número de muertes a nivel mundial y con el índice de caída más relevante de su PIB. No ha terminado el año y al menos tendremos que enfrentar una caída económica superior a 8.5% y quizá hasta más de 10.5%.

El año aún no termina y viene para octubre-noviembre la segunda ola de contagios cuando aún no hay propiamente salida de la primera.

Para hacer más complejo el escenario, el año entrante hay elecciones en el país y el Gobierno de México sabe que se juega la posibilidad de concluir con su proyecto de nación en la conformación de los cuerpos legislativos.

Le da preferencia a este asunto que al reto en lo económico. Esa es su apuesta.

En atención a las consecuencias económicas de la pandemia (que nos impone la peor caída económica en 88 años), el gobierno propone austeridad republicana. No habrá aumentos de impuestos ni nuevos gravámenes (bueno… eso dice), ni contratación de la deuda. Nos apretamos el cinturón.

Y no creo que sepa el titular del Ejecutivo a cuántos años de sacrificio y carencias impone esa salida para la población mexicana. Todo indica que la salida a la crisis no será ni corta ni exenta de sacrificios.

Habrá más desempleo, salarios más bajos y aumento importante de nuestro nivel de pobreza y pobreza extrema.

Doce y medio millones de empleos perdidos entre formales e informales, según se dice.

El país recupera aparentemente a ritmos de 90-93 mil mensuales empleos, con menor calidad salarial según permiten señalar los informes oficiales.

Eso implica invertir prácticamente cinco años para recuperar lo perdido sin contar con el millón de nuevos empleos que la juventud reclama cada año.

¿Así o más tremendo el reto?

Nuestro espíritu, nuestra raza tiene piel dura para enfrentar los problemas grandes. Lo hemos comprobado. La sociedad civil ha dado muestras de unidad y coraje en los momentos más complejos de nuestra historia reciente. Pero no es lo mismo dos terremotos, cinco crisis económicas (1976,1982,1986,1994-95, 2008 global) y una crisis sanitaria (2009) que la crisis a la que deriva el Covid 19.

Según nuestros registros en la crisis de 1982-83 el país decreció 4%; en 1986, la caída fue de menos 3.08%; en 1994-95, de -6.22% y en 2009, de -5.95%.

Este 2020 pudiera el PIB caer entre menos 8.5% y -12% dependiendo de cómo administramos la emergencia sanitaria en lo que resta del año.

Ninguna de las crisis mencionadas tiene la profundidad que tendrá esta crisis.

Si usted suma los muertos de los dos terremotos y lo provocados por la crisis de influenza, no llega por mucho ni siquiera a los talones de la cantidad de muertos que acumulará México en esta crisis sanitaria global que enfrentamos.

Y en este escenario catastrófico la dinámica que se impone en el país es: divide.

No sería sencillo enfrentar la crisis económica si evitamos la financiera que está en probabilidad de gestarse ciertamente, pero será imposible si no nos ponemos de acuerdo en un marco de unidad respecto a las medidas de políticas públicas y los compromisos privados que requiere este reto.

No hay forma de recuperar el empleo sin inversión, imposible.

Las condiciones para propiciarla no están dadas lamentablemente. Es menester trabajar en estos puntos urgentemente.

Parece ser que el Presidente de México no se percata de la gravedad del asunto y de la relevancia que tendría trabajar en unidad para que esta crisis sanitaria y económica pueda encontrar solución en los siguientes años y que la estrategia planteada genere condiciones más adecuadas para que de este tramo salgamos fortalecidos.

Apostar a la división puede imponer el nombre del mandatario mexicano en las páginas más negras de la historia y parece que el solitario de Palacio no se percata de ello.

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Eduardo Torreblanca Jacques es
Director de ​​GIN TV.