Para los mexicanos, los años que seguirán a 2020 se tendrán que considerar como muy malos, al menos en lo económico.

Lo ha reconocido el Secretario de Hacienda, quien ya ha declarado a los legisladores de Morena que vienen presupuestos dominados por la austeridad y el sacrificio.

Serán años, en plural años, difíciles.

Más difíciles, si no acepta el Presidente de México un préstamo razonable que permita aplicar recursos en proyectos de infraestructura que son los que generan empleo rápido, que a la postre ofrecen al país mejores condiciones para el desempeño económico.

En el muy improbable caso de que accediera a tomar la alternativa de tomar un financiamiento para el país, la idea de invertirlo en programas sociales sería muy mala idea.

Tendría que ser un recurso invertido en programas de infraestructura de capacidad de uso productivo, en proyectos que garanticen al país mayor competitividad en el futuro.

Pero ni lo tome en cuenta. No va a suceder.

La otra alternativa, que tampoco va a aprovechar el Presidente, es invertir su músculo político, que sigue siendo fuerte, no impresionantemente fuerte como llegó a ser, convocando a un acuerdo de unidad nacional, del que deriven compromisos para que la iniciativa privada y el Gobierno Federal acuerden conjuntamente obras que apoyen inversiones concertadas que propicien generación de empleo y recuperación gradual de regiones.

La semana pasada el INEGI dio a conocer la segunda estimación y última del PIB nacional al segundo trimestre del año: un -17.1% respecto al trimestre previo y -18.7% contra el trimestre igual de 2019, lo que señala el tamaño del descalabro ocasionado, principal pero no únicamente, por la emergencia sanitaria.

De los sectores más perjudicados está el sector industrial que en términos anuales cayó a ritmos de -25.7 por ciento. Hasta el fondo… caída durísima.

Mientras eso sucede en México, en Estados Unidos la caída al segundo trimestre resultó en -32.9% en segunda revisión. Habrá que esperar una más para conocer el dato definitivo.

Aquí solo hay que explicar que la metodología de cálculo en Estados Unidos es distinta, ya que el dato trimestral lo multiplican por cuatro por lo que para estimar con el dato trimestral esa cantidad, habría que dividirla entre cuatro por lo que el dato trimestral sería de -8.22%.

Muy distinto al dato de México.

Señores, señoras, jóvenes. Vienen momentos difíciles en esta montaña rusa, muchas bajadas, pocos tramos agradables. Ajústense los cinturones.

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Eduardo Torreblanca Jacques es Director de ​​GIN TV