No voté por AMLO, pero no deseo que le vaya mal como le está yendo, porque si le va mal al Presidente le va a ir mal, como le está yendo, al país.

Su diagnóstico como candidato me pareció siempre el mejor jerarquizado: atender primero a los pobres.

Revertir la inequitativa distribución del ingreso, que caracteriza a México como uno de los más injustos en la materia a nivel mundial.

Su estrategia, no obstante, parece la más inapropiada para dar los resultados que se buscan.

Ciertamente, se puede argumentar que la pandemia complicó mucho las cosas: es cierto, pero la manera en que se administró el reto no ha sido correcta, coinciden tanto economistas como especialistas en el sector salud.

Que no se nos olvide que la economía ya había caído en recesión en 2019.

De un mediocre dos por ciento de crecimiento del PIB mundial que teníamos en un lapso de tres décadas atrás, caímos a -0.3% en 2019.

En este año, según datos de la CEPAL, el número de pobres extremos en México incrementará 4.8% hasta 15.9% de la población, y en toda América Latina y el Caribe será el país con mayor incremento en esta calamidad.

Aumentará también el número de pobres en sus distintas modalidades y el desempleo llegará a los niveles que se encontraba previos a la pandemia en varios años por delante.

Los ingresos de quienes conserven el trabajo o lo recuperen, pudieran no ver la misma remuneración con la que contaban en enero del presente año.

Ha sido una desgracia la pandemia y lamentable la manera en que se insiste en la estrategia para recuperarnos de ella.

Diego Castañeda, economista egresado de la Universidad de Londres, afirma (Nexos julio 2020) que actualmente en México uno por ciento de la población más rica, tiene la mayor concentración de la riqueza que la que controlaba el uno por ciento de la población con mayores ingresos hace 80 años, sí ¡hace
80 años!

Credit Suisse afirma que en 2017 el uno por ciento de la población más rica en el país detenta 34% de la riqueza nacional y es 10 por ciento más rico 64.4% de ellos.

El 70 por ciento más pobre controla apenas 13.6%.

¿Qué no hemos hecho bien?, ¿qué no se ha querido hacer?

Ha faltado voluntad para que México sea una nación más equitativa, donde un mayor número de familias sean capaces de contribuir al desarrollo nacional y vivan con dignidad, como seres humanos con la garantía de que sus hijos podrán tener una mejor expectativa de vida.

Quien nace actualmente pobre, muy difícilmente morirá fuera de esa condición; quien nace en la riqueza será prácticamente imposible que muera pobre.

México no es una nación pobre, pero sí podemos exclamar: ¡Pobre México!

@etorreblancaj

Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.