PACHUCA, Hgo., 23 de febrero del 2021.- “El periodismo no lucrativo no es refugio de arribistas, ni una coartada pseudo empresarial, es un espacio de independencia editorial, para hacer más y mejor periodismo con los ingresos generados, que cumple con un compromiso con la ciudadanía”, reflexionó el periodista Gerardo Albarrán dentro de las ponencias en el marco de la Semana del Periodismo 2021.

Albarrán participó en la mesa de análisis Prensa no lucrativa, una alternativa ante el desempleo, junto a Rogelio Hernández, ponencia que moderó el director de la agencia Vía Libre Alberto Witvrun, donde se conocieron las diversas posturas sobre las condiciones, retos y estructura de lo que es la prensa no lucrativa.

Dentro de los puntos medulares de la charla, se establecieron criterios de ambos especialistas en lo que sí es y no es la prensa no lucrativa, cuyo principal factor a destacar que persigue o no es su fin la búsqueda de ingresos como una empresa comercial, tal y como se percibe en general a los medios de comunicación.

Ante las premisas de cada uno de los periodistas se precisó que los medios bajo este esquema no son empresas, y no se les debe de considerar bajo los criterios del modelo comercial, sino que su conformación corresponde a un esquema parecido al de una asociación civil.

Mientras que su financiamiento, al tener carácter no lucrativo, responde a tener donativos por parte de lectores o de la propia sociedad.

Rogelio Hernández López indicó que el periodismo no lucrativo tendría que tener un esquema de financiamiento de apoyo gubernamental, bajo reglas de operación para apoyar estos esquemas bajo la designación de ser áreas de interés público al dotar de información y análisis de temas relevantes para la ciudadanía.

Consideró que, junto a este esquema de financiamiento público, se deberían adoptar medidas para conformarse bajo esta figura, tal y como actualmente se establecen ciertos tipos de negocios pequeños en favor de que subsistan, panorama que contrastó con Albarrán, al reiterar que no son negocios y no se sostienen bajo el lucro.

Para este escenario, Albarrán de Alba puntualizó que si alguien quiere hacer negocio con el periodismo, es legítimo, y debe de asumirse como una empresa con responsabilidades fiscales, laborales y sociales con sus trabajadores, por lo que no deben de asumirse como no lucrativas para dar la vuelta a estas obligaciones.

Aclaró que el periodismo no lucrativo, no es objeto para la presencia del arribismo, para la generación de la corrupción, para ganar dinero a través de las fuentes, ni para disimular bajo esta etiqueta para desprenderse de obligaciones formales como empresa.

“No es refugio de arribistas, no es una etiqueta que se pueda utilizar a conveniencia para medrar con las fuentes (…), no caben iniciativas chayoteras, tampoco es una coartada pseudoempresarial”, afirmó el periodista.

Por el contrario, aportó que el periodismo no lucrativo se concibe como un espacio de independencia editorial, que cuya organización no posee dueños, acciones, que no busca los clics o vistas, sino incidir con sus publicaciones, cuyo financiamiento es a través de donantes filantrópicos a los que no se les debe permitir acceso al proceso editorial.

Del cual, abundó, su permanencia consiste en ejercer un periodismo viable, fundado en altos estándares profesionales, además de tener ese carácter de compromiso con la sociedad, con lo cual la suma de calidad y confiabilidad de su información, da como resultado este pacto con la ciudadanía que permite su presencia y reciprocidad.