PACHUCA, Hgo., 14 de junio de 2019.- “Cuando esté totalmente consciente de tu hermosa misión aquí en la tierra y que no me encandilen los honores y el poder se me suba a la cabeza, y el dinero no pueda doblegar ni poner precio a mi decencia, cuando eso consiga con mi esfuerzo, recién entonces llegará el día que pueda gritarle al universo, por la gracia de Dios, soy un buen policía”, fueron las palabras con las que despidieron este día a José Roberto Meneses Vargas, uniformado de Zempoala caído en el cumplimiento de su deber.

Autoridades civiles, militares, de los órdenes de gobierno municipal y estatal, junto a familia y pobladores despidieron a Roberto, homenaje póstumo un día después del enfrentamiento contra delincuentes en el auditorio municipal, en donde perdió la vida.

A medio día, en la explanada de la Dirección de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad de Zempoala, posaba el ataúd, arropado por una bandera de México junto a arreglos florales, recinto donde se encontraba el cuerpo del joven policía de apenas 27 años de edad, resguardado por cadetes del Instituto de Formación Profesional.

Tras los toques de corneta y tambor para homenajear al agente caído a cargo de la banda de guerra de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, se dio paso al último pase de lista, momento en el que tras pronunciar el nombre de José Roberto Meneses Vargas, compañeros y presentes gritaron al unísono “¡Presente, presente, presente!, y así dar paso a un disparo al aire junto al encendido de sirenas de las unidades oficiales de las corporaciones policíacas presentes.

En su intervención, el alcalde de Zempoala, Héctor Meneses Arrieta destacó la labor de Roberto, de su entrega a la corporación, así como en salvaguardar a la ciudadanía en su rol como policía de la demarcación, de igual forma extendió su sentido pésame a la familia, esposa e hija de aquel policía al cual calificó de un héroe de la patria.

La primer guardia de honor la encabezó junto al alcalde local, el titular de la Secretaría de Seguridad de la entidad, Mauricio Delmar Saavedra, así como los representantes de la comandancia municipal y de los elementos castrenses.

Así se sumaron más guardias de agentes estatales, compañeros de Roberto de la policía de Zempoala y familiares, para que finalmente de nueva cuenta custodiarán el féretro los cadetes, quiénes tuvieron ahora la encomienda de recoger el lábaro patrio y entregarlo a la familia, es especial a la viuda e hija de Meneses Vargas.

Como último acto, uniformados de la policía municipal como estatal agarraron de cada costado el ataúd para luego conducirlo la carroza fúnebre que tendría como destino final colocar los restos de Roberto en el Panteón municipal ubicado en la ciudad de Pachuca.