PACHUCA, Hgo., 23 de febrero de 2021.- Más que una memoria, más que un listado de víctimas y sucesos, un conteo de balas, un largo hilo de historias de censura o una crónica de los crímenes contra el periodismo, Témoris Grecko escribió lo que él mismo llama “un libro de resistencia”.

En sus líneas, publicadas bajo el sello Harper Collins, reivindica el trabajo periodístico de quienes han corrido peligro durante la labor informativa, pero también de quienes, en busca de la llevar la verdad a través de los medios de comunicación, arriesgan su integridad e incluso la vida por mínimos ingresos.

En el marco de la Semana del Periodismo Hidalgo 2021, en compañía virtual del periodista Jesús Lemus, Grecko presentó hoy “No se mata la verdad. El peligro de ser periodista en México”, evidenciando no sólo un historial de agresiones, violencia, encarcelamientos y abusos en contra de periodistas, sino también las condiciones en las que los comunicadores laboran actualmente.

Destaca la crítica firme a un sistema cuyos personajes pretenden ser decentes, personas respetables, aquellos con amplio interés en no ser descubiertos o asociados al crimen organizado. Empresarios, políticos, policías y otros integrantes de una élite que logra colocar a México como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

Con ojos de perro, pluma certera y una voz que inspira a buscar la calidad periodística, Témoris Grecko, habló hoy de la premisa de la “plata o plomo”, que mantiene al periodismo al servicio del poder.

Sin tapujos, expuso el “periodismo hambreado”, derivado de un sistema de explotación que, dijo, empeora cada vez no sólo a nivel local, sino también en el ámbito nacional e internacional.

Destacó el abandono de los medios mexicanos a sus periodistas y la manera en la que se demerita su labor a nivel económico, sin oportunidad de trabajar con contratos de por medio, sin prestaciones sociales y, sobre todo, expuestos constantemente a la violencia.

A ello, subrayó la necesidad de que los dueños de los grandes medios de comunicación hagan más por sus periodistas reduciendo su nivel de exposición en un país como México, donde la mayor parte de los crímenes no tienen castigo y que, en el caso de los periodistas, como en el de otros grupos, se les revictimiza, haciendo difícil que los comunicadores cumplan sus obligaciones sin ponerse en riesgo.

“Cualquiera ataca a periodistas. Saben que se van a salir con la suya, porque en México, investigar un asesinato es más peligroso que cometerlo”, acotó al reflexionar que “el problema del periodismo en México es que fue pensado como replicador de lo que el poder quiere que la sociedad sepa”.

Así culminó la exposición en la que resaltó la importancia de investigar, detener y procesar a los culpables de agresiones contra periodistas.