PACHUCA, Hgo., 19 de agosto de 2016.- A pesar de que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) estatal ha señalado que la pobreza alimentaria ha disminuido en Hidalgo desde que el gobierno federal implementó la Cruzada Nacional Contra el Hambre en 2013, cuatro de cada diez personas que radican en Pachuca y su zona metropolitana viven en pobreza alimentaria, de acuerdo con el estudio socioeconómico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El estudio socioeconómico reveló que la pobreza alimentaria en Pachuca, Mineral de la Reforma y San Agustín Tlaxiaca se concentra en 56 colonias populares de la zona metropolitana, siendo La Raza, Cubitos, La Nueva Estrella, La Alcantarilla, Guadalupe, La Surtidora, El Lobo, Felipe Ángeles, Las Lajas, Minerva, La Calera, Providencia, La 11 de Julio y Carboneras las demarcaciones que más índices de miseria presentan.

Al respecto, la Sedeso en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social federal (Sedesol) han implementado diferentes estrategias para combatir y erradicar la pobreza alimentaria como son los comedores comunitarios y programas ligados a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, no obstante, el problema social persiste, pues los datos con respecto a los índices que se registraron en 2012 en el último año del sexenio de Felipe Calderón se mantienen.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2015 el 54 por ciento de los hidalguenses padecieron algún tipo de pobreza alimentaria, incluso ésta aumentó en la presente administración federal, pues creció un 26.6 por ciento en la entidad, es decir, 73 mil 700 personas carecen de los recursos económicos para cubrir sus necesidades básicas.

Pese a que el gobierno de Francisco Olvera ha reiterado que se implementaron las políticas sociales para disminuir los índices de pobreza alimentaria en el estado, el Coneval precisó que de 2012 a 2014 el número de personas que padecen algún tipo de necesidad nutricional pasó de 277 mil personas a 350 mil 700 habitantes.

Juan Pablo Castillo, investigador de Estudios de Población de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), señaló que aunque la tasa de pobreza alimentaria disminuye en los municipios urbanos del estado, en las zonas serranas las condiciones de desnutrición y falta de oportunidades de bienestar social se mantienen por encima de la media nacional.

El investigador sostuvo que las colonias populares de los llamados barrios altos de Pachuca padecen condiciones de pobreza iguales o superiores a las que se presentan en los municipios marginados, ya que perciben salarios bajos y ante la falta de oportunidades laborales viven en vecindades y comen alimentos bajos en los nutrimentos básicos.

Según el académico, el Estado sólo se ocupa de garantizar una política asistencialista que se dedica a entregar despensas, pero no proporciona las condiciones básicas para fomentar el desarrollo económico en las zonas marginadas.

“El gobierno se ocupa de dar despensas en un determinado tiempo pero no provee de los insumos necesarios para que ese presupuesto que se emplea para comprar comida se aplique en la generación de empleos y de esta forma incentivar la economía en zonas alejadas de las partes turísticas”, mencionó el también catedrático de la UAEH.

Afirmó que la política de asistencialismo que ha mantenido el gobierno estatal y federal continuará en la próxima administración, por lo que Hidalgo seguirá siendo uno de los estados más pobres del país, cuya tasa de marginación supera el 50 por ciento del total de la población.

Por su parte, Juan Carlos Mercado León, representante de la organización civil Nueva Vida, reconoció que en Pachuca y sus municipios conurbados las condiciones de pobreza alimentaria son degradantes para la población en general, por lo que la delincuencia se ha convertido en una de las alternativas en las nuevas generaciones para cubrir sus necesidades básicas.

El activista mencionó que han implementado diferentes estrategias para disminuir los actos delictivos y cambiar la imagen de las colonias populares de Pachuca con centros de lectura como el que existe en La Raza, así como de actividades deportivas, no obstante, en el ámbito alimenticio la situación es adversa, pues las personas subsisten con 100 pesos al día para una familia de cinco integrantes.

Ana Elizabeth Trejo Zarate, habitante de la colonia La Raza, madre de tres menores de edad, relató que ha asistido a los comedores comunitarios con su familia en momentos de crisis, ya que aunque se dedica a la limpieza en una empresa de cárnicos, sus ingresos económicos le impiden darle una dieta balanceada a sus hijos.

“Hemos tenido que ir por necesidad (a los comedores) y nos han dicho que nos esperemos y luego se tardan mucho, pero no tenemos de otra, a veces sí es una ayudadita”, narró la madre soltera, quien ha recurrido a los programas sociales de la Sedeso para guisar alimentos necesarios a sus hijos que asisten a la primaria.

Sin embargo, “Anita” como le dicen sus amistades cercanas, ha admitido que duda de la calidad de los ingredientes que dan en los comedores, debido a que en varias ocasiones han visto alimentos de pésima manufactura que cocinan.

Aunque la Sedesol ha rechazado dicha situación al señalar que todos los alimentos que se preparan en los comedores comunitarios son de calidad y no están en estado de descomposición.

Como el caso de Ana Elizabeth en Pachuca al menos 96 mil personas padecen algún tipo de pobreza alimentaria y la situación de agudiza en las zonas serranas de la Huasteca, de acuerdo con datos del Inegi y del Coneval.