Ayotzinapa entre sombras: La deuda de AMLO
PACHUCA, Hgo., 13 de octubre de 2025.- Ante los estragos generados por las lluvias de los últimos días, gobiernos, partidos políticos, asociaciones civiles, ciudadanos, artistas e influencers se han sumado con un mismo propósito: llevar ayuda a las comunidades y municipios afectados. Desde distintos frentes se han levantado manos solidarias, improvisando puntos de acopio afuera de centros comerciales, organizando colectas en redes o concentrando esfuerzos institucionales para hacer llegar víveres y apoyos a quienes más lo necesitan.
La tecnología ha jugado un papel central. Desde las primeras horas de la emergencia, la coordinación con la Presidenta Claudia Sheinbaum se realizó por videollamadas, y a través de redes sociales se articularon donaciones específicas para comunidades, incluso con migrantes que, desde lejos, han enviado recursos e incluso rentado helicópteros para llegar hasta sus lugares de origen. La ayuda, en muchos casos, solo ha podido ingresar por vía aérea, pues los caminos desaparecieron o resultaron intransitables. De manera gradual se han restablecido los servicios, y uno de los mayores esfuerzos ha sido precisamente recuperar la comunicación entre municipios para permitir que la ayuda fluya de manera directa.
Sin embargo, esta emergencia también ha mostrado nuestras fracturas. Se han escuchado reclamos, desconfianza hacia las autoridades, señalamientos de intereses políticos o discusiones sobre qué comunidad atender primero. Pero lo cierto es que, desde cada trinchera, hay personas comprometidas: unas operando maquinaria para abrir caminos, otras organizando la logística, algunas entregando despensas y muchas más movidas simplemente por el corazón, intentando acercar apoyo a sus familias o a quienes ni siquiera conocen.
La tragedia siempre nos ha unido como nación. Hoy aún no conocemos del todo la magnitud del desastre ni el número de personas desaparecidas, pero sí sabemos que la reconstrucción requerirá tiempo, paciencia y planeación. Lo urgente es atender la emergencia; lo importante será sostener la ayuda en el mediano plazo, garantizar que los recursos lleguen y permanezcan, y que las comunidades puedan levantarse con dignidad.
En momentos como este, el llamado no es a señalar, sino a sumar. Cada crítica puede ser una oportunidad de mejora, cada gesto de ayuda, una muestra de humanidad. Que la lluvia, con todo su peso y su fuerza, nos deje también una lección: que solo juntos, sin colores ni banderas, somos capaces de reconstruir lo que el agua se llevó o intentó llevarse.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.