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PACHUCA, Hgo., 15 de diciembre de 2025.- En esta ocasión me refiero a Frank Gehry como un ejemplo de la importancia y la trascendencia que un arquitecto puede generar en el mundo. Nacido en Canadá en 1929, se mudó a Los Ángeles con su familia en 1947 y se nacionalizó estadounidense.
Estudió arquitectura en la Universidad del Sur de California y urbanismo en la Universidad de Harvard, aunque abandonó esta última por discrepancias con el programa; posteriormente abrió su estudio en Los Ángeles en 1962.
Conocido en todo el mundo por sus diseños escultóricos, su obra se asocia con el deconstructivismo y el posmodernismo por sus formas fragmentadas. Experimentó con materiales y formas inusuales, como sus muebles de cartón "Easy Edges", y construyó su propia casa en Santa Mónica como un manifiesto de su estilo.
Fue pionero en el uso del modelado 3D por computadora para crear sus complejos diseños.
El pasado 5 de diciembre Gehry falleció a los 96 años. Su partida marca el cierre de una era, pero su legado permanece vivo no solo en la historia de la arquitectura y el diseño, sino también en la vida cultural y económica de las ciudades que transformó. Gehry no solo creó edificios: creó destinos. Sus obras, convertidas en auténticos iconos contemporáneos, atraen cada año a miles de visitantes cuyo principal interés es experimentar de primera mano la potencia estética y conceptual de su arquitectura.
Este fenómeno revela la importancia de la arquitectura icónica como motor de turismo cultural y derrama económica. Un edificio firmado por Gehry no solo embellece una ciudad: la proyecta al mundo, la dota de identidad, la vuelve memorable. Sus formas escultóricas, su audacia material y su capacidad para reinventar el espacio urbano generan un magnetismo que impulsa hoteles, restaurantes, comercios y servicios culturales. La arquitectura, en su visión, se convierte en un catalizador de desarrollo.
Entre sus obras más importantes y famosas se encuentran:
En 1989 obtuvo el Premio Pritzker, el galardón más prestigioso de arquitectura que hay en el mundo. Recibió múltiples doctorados honoris causa y medallas, incluyendo la Medalla Nacional de las Artes de EE. UU. y la Medalla de Oro del AIA.
Considerado uno de los arquitectos más influyentes de la era moderna, Gehry transformó la manera en que entendemos la relación entre arte, ciudad y ciudadanía. Sus edificios no son meras construcciones: son experiencias que amplían la historia de un lugar y, al mismo tiempo, anticipan su futuro. Inspiró a generaciones de arquitectos a explorar la singularidad visual, la innovación formal y la dimensión escultórica de la arquitectura, demostrando que un edificio puede ser, a la vez, obra de arte, símbolo urbano y motor económico.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.