Ráfagas: PT, oportunismo político
PACHUCA, Hgo., 1 de junio de 2026.- Las conversaciones con perspectivas encontradas siempre nutren. Ocasionalmente se llega a un punto común; tampoco es necesario que se tornen en discusión. Puede existir un debate libre de ideas, y esto es sano de muchas maneras y en muchos niveles.
Para que estos ejercicios sean provechosos, es necesario estar abiertos al diálogo y, sobre todo, ser conscientes de que no necesariamente se tiene la razón; que muchos argumentos son válidos y que, quizá, ambas partes poseen razones parciales. Es importante recordar que cada persona actúa desde su propia historia y desde un contexto individual, comunitario, sectorial o social específico.
Cuando se pertenece a una institución pública, se debe procurar dejar de lado la idea de que todo se trata de uno mismo. La institución está más allá de cualquier visión personal. Existe un andamiaje de atribuciones, facultades y políticas públicas que debe orientarse a la resolución de problemas sociales o de los sectores específicos que se atienden. De igual manera, es necesario reconocer que las instituciones son entes vivos y que deben adaptarse estructural y funcionalmente a las necesidades de la sociedad y de los sectores a los que sirven.
En muchos casos se debe ser ese abogado del diablo que, como en la novela, no existe para destruir una idea, una persona o una institución, sino para someterlas a un examen riguroso. La función del servidor público no es confirmar aquello que deseamos creer, sino poner a prueba nuestras certezas, cuestionar los supuestos y buscar aquello que hemos pasado por alto. Como en la obra de Morris West, es necesario permanecer abiertos a las preguntas que desafían los paradigmas y permitir transformaciones como la de Meredith, quien durante la investigación encuentra un nuevo sentido espiritual.
Solo a través de ese ejercicio de contraste de ideas es posible distinguir entre la convicción y el prejuicio, entre la evidencia y la percepción, entre lo que beneficia a una persona y lo que verdaderamente responde al interés colectivo.
Desde el sector público se deben comprender tanto las capacidades y la misión institucional como los límites y atribuciones que corresponden a cada área. La crítica razonada, cuando se ejerce con honestidad intelectual y apertura al diálogo, no debilita a las instituciones ni a las comunidades: las fortalece. Tengamos más creación desde el diálogo y menos especulación desde lo personal.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.