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PACHUCA, Hgo., 25 de agosto de 2026.- María Teresa Rodríguez, Matesa, como la nombraban cariñosamente sus más entrañables amigos, amigas y estudiantes, nació el 18 de febrero de 1923 en la Ciudad de Pachuca. A los cuatro años de edad inició el estudió del piano guiada por sus padres, ella pianista, él cantante y organista. A los siete años fue inscrita en el prestigioso Instituto Musical Gomezanda en la Ciudad de México, donde continuó su formación de 1931 a 1937.
Nieta, sobrina e hija de una familia dedicada a la música, a los ocho años de edad realizó su primer recital de piano con la interpretación del Concierto No. 1 de Beethoven, el cual, a decir del músico Mario Lavista, es una pieza de altas dificultades técnicas e interpretativas y complejidad de estructuras musicales, nada fácil para una niña de tal edad. En este primer concierto también interpretó obras de Bach, Mozart, Chopin y Debussy.
El 21 de enero de 1938 con 14 años de edad se graduó como Concertista de Piano con calificación de Excepcional en el Instituto Gomezanda cuyo fundador, Antonio Gomezanda, músico y compositor fue formado por Manuel M. Ponce y Julián Carrillo, entre otros. Es así como Matesa tuvo de sinodales a los grandes maestros del Siglo XX mexicano: Manuel M. Ponce, José Rolón y Manuel Barajas, quienes posteriormente enviaron una carta al Director del Conservatorio Nacional, Estanislao Mejía, para que recibiera en su institución a la niña prodigio del piano.
El director de orquesta ruso Alexander Borovsky (1889-1968), tuvo la ocasión de escuchar a María Teresa en una estancia en México en 1942, fue tal su fascinación por la pianista que se ofreció a darle clases de manera privada, las cuales se prolongaron durante 8 meses. En 1945 María Teresa obtuvo una beca de la Cooperativa Cruz Azul (Jasso, Tula de Allende, Hidalgo) con la cual se trasladó a estudiar a Boston, Estados Unidos, con el maestro Borovsky.
Durante dos años de estudios en Estados Unidos Matesa logró trabajar y perfeccionar la ejecución de un repertorio de alrededor de 300 obras para piano de Bach, Chopin, Liszt, Debussy, Ravel, Mozart, Schuman, Bartók, Albéniz, Prokofiev y otros, bajo la dirección de Borovsky. En 1948 a su regreso a México conoció a Rodolfo Halffter y a Carlos Chávez, éste último desde el Instituto Nacional de Bellas Artes la apoyó para relizar conciertos en las salas más importantes de la Republica Mexica. Es así que a Matesa también le tocó ser parte del movimiento del nacionalismo musical mexicano del Siglo XX al interpretar obras para piano de Chávez, Manuel M. Ponce, Héctor Quintanar, José Rolón, Julián Carrillo, entre otros.
Con apoyo de la Embajada de Estados Unidos en México, María Teresa, realizó dos conciertos con la Orquesta Sinfónica de México (hoy OrquestaSinfónica Nacional), interpretando piezas de Cesar Franck, Beethoven y Liszt, bajo la dirección de José Pablo Moncayo.
En 1952, recibió una beca del Instituto Nacional de Bellas Artes, para estudiar y realizar conciertos en Europa. En esa estancia del año de 1953 se presentó en Ámsterdam en el “Nieuw Amsterdam”, con un programa integrado por obras de Scarlatti, Bach, Chopin, Rolón, Albéniz y Ravel. También ofreció dos recitales en Londres, en la Royal Society of British Artists, donde interpretó piezas de Scarlatti, Mozart, Bach, Franck, Debussy, Albéniz, Manuel M. Ponce, Prokofiev, Bartók, Beethoven, Carlos Chávez y Ravel, bajo la batuta de Nicholas Choveaux. En la misma ciudad ofreció dos conciertos en la Sala Wigmore Hall con piezas de Bach, Beethoven, Brahms, Chopin, Ponce, Albéniz y Debussy.
Volvió a México para entregarse de lleno a realizar conciertos, contrajo matrimonio y embarazada realizó dos conciertos con la Orquesta Sinfónica de México, interpretó el Concierto para piano y orquesta en sol mayor de Ravel bajo la dirección de Ígor Markewitch en el Palacio de Bellas Artes y en 1955 nació su hijo Tonatiuh de la Sierra Rodíguez.A lo largo de su vida, Matesa, grabó 17 discos: 10 LP y 7 CD, tres de ellos contienen la obra para piano de Carlos Chávez completa.
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