El Listón Amarillo
PACHUCA, Hgo., 8 de septiembre de 2026.- A María Teresa Rodríguez, quien fuera Directora de la Escuela Nacional de Música, se le valora en el mundo por la extraordinaria promoción y difusión que realizó de las obras de compositores mexicanos de música clásica: Manuel M. Ponce; José Rolón; Julián Carrillo; el nacionalizado mexicano, Rodolfo Halffte; Silvestre Revueltas; Blas Galindo; Carlos Chávez y Eduardo Mata, cuyas obras sonaron en las más reconocidas salas de conciertos de América y Europa. Los músicos contemporáneos la colocan entre las más notables intérpretes del piano en México y el mundo, al lado de Angélica Morales von Sauer, hidrocálida; Stella Contreras, quien también fue alumna de Alexander Borovsky; Alicia Urreta Arroyo, veracruzana; Aurora Serratos Garibay, jalisciense; Luz María Puente, de origen norteamericano; Ana María Tradatti, argentina, avecindada en México, o Eva María Zuk, de origen polaco, también avecindada en México.
Fue la concertista de muchas orquestas tanto del país como del extranjero: tocó con la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Filarmónica de Moscú, la Orquesta Filarmónica de Londres, Sinfónica de Boston, Sinfónica de Dallas, Sinfónica de Cuba, Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional, Orquesta Sinfónica de Guadalajara, Orquesta Sinfónica de Guanajuato, Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, Orquesta Filarmónica de la UNAM, Orquesta Sinfónica de Xalapa y Orquesta Sinfónica de la Universidad de Colorado.
Fue dirigida por Carlos Chávez, John Metzger, Alexander Borovsky, Ígor Markevitch, Kyril Kondrashin, Ruben Vartanya, Arthur Fiedler, José Pablo Moncayo, Jorge Mester, Luis Herrera de la Fuente, Eduardo Mata, entre los más relevantes.
Alternó con destacados concertistas entre los que se encuentran Jean Pierre Rampal, Henrik Szering, Sándor Roth, Pablo Casals, Julián Carrillo, Yuriko Kuranuma, Artur Rubistein y Claudio Arrau.
Tocó en escenarios de Ámsterdam, Londres, Barcelona, Madrid, Bogotá, Boston, Bonn, Buenos Aires, Copenhague, Cuba, Montevideo, Nueva York, San Antonio, San Bernardino, San Francisco, Ecuador, Perú, Moscú, Varsovia y, por supuesto, muchas ciudades de México fueron testigos de sus magistrales interpretaciones.
Tuvo un repertorio de más de 400 piezas para piano de Beethoven, Chopin, Schumann, Liszt, Debussy, Bach, Carlos Chávez, Halffter, Blas Galindo, Ravel, Brahms, Albéniz, Scarlatti, Prokofiev, Cesar Franck, Mario Lavista, Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce, Eduardo Mata, Rolón, Ledezma, Mozart, Pablo Moncayo, Noble, Carrasco, Julián Carrillo, Velásquez, Castro, Hérnández Medrano, Coopland, Quiroz, Tchaikovsky, Prokofiev, Scriabin, Bartók, y existenquienes aseguran que tocaba de memoria cada una de las piezas de su extenso repertorio.
Matesa fue una niña prodigio del piano en el cual incursionó desde los cuatro años de edad, a los ocho años dio su primer concierto y, posteriormente, fue una excelente catedrática, difusora y promotora de la música clásica mexicana, aportó mucho al desarrollo de la cultura musical nacional.
En vida, recibió más de una decena de premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Falleció el 4 de septiembre de 2013 en la Ciudad de México a la edad de 90 años. En 2016, el Gobierno del Estado de Hidalgo edificó la Sala de las Artes María Teresa Rodríguez, lo cual puede ser considerado como un homenaje post mortem de la tierra que la vio nacer.
Las opiniones y conclusiones expresadas en el artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Quadratín.