PACHUCA, Hgo., 21 de agosto de 2019.- El tránsito de México del uso de combustibles fósiles a la producción de biocombustibles no debiera pasar del año 2050, según opinó Luis Raúl Tovar Gálvez, subdirector de Servicios Educativos e Integración Social el Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios Sobre Medio Ambiente y desarrollo (CIIEMAD) del Instituto Politécnico Nacional.

“Una idea muy somera: México genera alrededor de 122 mil toneladas de residuos sólidos urbanos, prácticamente más de una tonelada por habitante, es una cantidad brutal. En Hidalgo, la producción diaria supera las 2 mil 800 toneladas, de las cuales entre 35 y 40 por ciento es basura orgánica, mientras que el resto es inorgánica”, informó.

En entrevista para Quadratín Hidalgo, el investigador, también ingeniero químico por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestro en agricultura por la Universidad de Tohoku, Sendai, Japón, y doctor en Nutrición por la Universidad de California, Berkeley, discrepó con la opinión del presidente de México Comunicación y Ambiente A.C., quien señaló, que no hay futuro para los biocombustibles en México y que hablar de los mismos era un sinsentido.

Al respecto, detalló que, por no contar con una disciplina de separación en fuentes, México pierde la oportunidad de aprovechar un cúmulo interminable de elementos para producir biocombustibles de manera absolutamente sustentable.

La separación de la basura desde casa y su tratamiento por medio de plantas haría posible que la fracción orgánica de los desechos se convirtiera en composta y regresarlo al suelo, en tanto que los desechos inorgánicos, ya separados y sin contaminación de residuos orgánicos, ya no despediría olor, lo que haría posible reciclar y recuperar el recurso.

En el caso de la basura que no se puede utilizar ni como reciclaje ni para recuperarse, ésta sería para el uso de los hornos con que cuenta la industria cementera hidalguense para recuperar su poder calórico.

Además, puntualizó que la industria poco ha contemplado una opción muy atractiva: “Todos los gases de combustión que se emiten tienen un alto contenido de dióxido de carbono (CO2), elemental para la fotosíntesis de las plantas, que con la luz solar, capturan el CO2, lo fijan como carbohidrato y generan oxígeno”.

Con base en este proceso natural, Tovar Gálvez asegura que la tarea de los hornos cementeros, pero también e industrias como la refinería debiera ser “capturar los gases que producen por combustión y evitar que vayan a la atmósfera causando cambio climático, fijarlos como carbohidrato y tener, por ejemplo, microalgas para generar biomasa, haciéndose así de una fuente de biocombustibles inacabable”.

Igualmente, se pronunció por la separación y procesamiento de aceite comestible usado, el cual es idóneo para producir biodiesel, en tanto que los residuos orgánicos también tienen la posibilidad de convertirse en fertilizante y, en el mejor de los casos, biogás, constituido por CO2 y metano, siendo éste último el hidrocarburo por excelencia con el peso molecular más bajo.

Opinó a favor de la desaparición de los rellenos sanitarios, pues, afirma, “copiamos el modelo de Estados Unidos de América, que cuenta con el dinero y los espacios para ser el único país en el mundo que utiliza bien los rellenos sanitarios, ya que México, según su norma 083 de Semarnat, que indica la forma de operar estos espacios, señala que los mismos tienen una vida útil de aproximadamente de 15 a 20 años para luego clausurarse. Después debe cuidarse por 15 años más y el terreno queda inhabilitado, lo que significa una grave pérdida”.

“El enfoque es sustituir los rellenos sanitarios por un esquema más inteligente que consista en la separación de la basura, pero aunque en la Ciudad de México hay avance porque se lleva años trabajando en ello, en el resto del país hay un evidente atraso”, lamentó.

Finalmente, urgió a la acción inmediata a favor de descontinuar el uso de combustibles fósiles e ir con dirección a la producción de biocombustibles, “es la tirada o la raza humana no sobrevive, urge el cambio, pero es necesario que la juventud y la infancia entienda esto, el cambio va en esa dirección y tendría que lograrse hacia el año 2050”.