PACHUCA, Hgo., a 24 de septiembre de 2020.- A marchas forzadas, fotógrafos cumplen con compromisos contraídos previo a la pandemia por Covid 19.

Jóvenes egresados de nivel medio superior y superior después de no haber podido disfrutar de una fiesta de fin de cursos, ahora se coordinan para tomarse fotografías para el recuerdo.

Una actividad que antes fuera tan sencilla se ha convertido en una problemática que significa invertir recursos extras para quienes vendieron paquetes de fotografía en ocasión de las graduaciones.

Los paquetes, que además de anillos o diplomas consideran, en algunos casos, el préstamo de togas y birretes, en esta ocasión se realizan con medidas sanitarias extremas que incluyen no sólo el uso obligatorio de cubrebocas, gel antibacterial y la sana distancia, sino también limitaciones como evitar hablar durante las sesiones y la entrada por grupos reducidos a recintos como salones de fiestas rentados para ese fin.

Sin embargo, quienes toman las fotografías tienen nulo control entre el alumnado, que en cuanto llega a los lugares en los que se toman las fotografías, abraza y saluda a compañeros a los que, en muchos casos, no ha visto durante meses.

Posteriormente, entran a los recintos para tomarse las fotografías sin acompañantes, aunque al salir, ya en semáforo naranja, se reúnen nuevamente para socializar entre ellos.

Las tomas fotográficas, que antes fueron una excusa para organizar pequeños convivios informales por finalizar una etapa de la educación, este 2020 son simplemente citas en las que los jóvenes apenas se saludan de lejos.

Las empresas fotográficas, en tanto, se organizan lo mejor posible para no perder el ingreso que ya recibieron por paquetes pactados, en algunos casos, desde diciembre de 2019.